Retornar a su tierra natal, Venezuela, es lo que más desea para poder descansar en paz.
Yamel Idelfonso Ruiz Neira, de 90 años, reside en el distrito de Remedios en el Oriente de la provincia de Chiriquí.
El asegura que la soledad y la lejanía de su familia lo han llevado a pensar en regresar a su tierra, sin embargo la lucha no ha sido fácil.
Luego que se incendiara su casa, la falta de recursos le ha impedido construir una nueva, y desde entonces vive de la ayuda que le dan algunas almas caritativas de la región.
"He pasado una vida muy dura aquí. No tengo a veces ni dónde dormir ni sé muchas veces qué voy a comer, porque no tengo dinero y ya no puedo pescar, que era la forma en que podía conseguir dinero", manifestó.
Mencionó que las autoridades locales se comprometieron a construirle una casa, pero hasta el momento no ha sido posible.
Yamel Ruiz tiene un hijo que vive en la provincia de Bocas del Toro y a pesar que le prometió llevárselo a su casa. Pero lo único que desea realmente es saber si sus familiares en Venezuela están vivos, para reencontrarse con ellos.
Señaló que aún recuerda cuando era niño y jugaba con sus hermanos, que no ve desde 1957.
A los 19 años, Yamel trabajaba en la Comandancia y en la Policía Secreta; sin embargo el espíritu de lucha, aventura y de optimismo no le duró toda la vida.
Mencionó que al principio estaba bien, pero después de varios años, su vida cambió por completo.
Señaló que decidió ir a vivir a una isla en Remedios que le puso por nombre Soledad.
Agregó que se dedicaba a las labores de pesca para poder subsistir.
Alegó que nunca olvidará el día que pescó más de cien libras de peces, y cuando se disponía a ir a su casa para prepararlo, sólo encontró cenizas, porque ésta se había quemado.
Ruiz acotó que perdió su cédula venezolana, entre otros documentos y sólo le quedó la panameña.
El señor Yamel alegó que desde este día se le cerraron muchas puertas, incluyendo la que le permitía reunirse con su familia.
Aseveró que la última vez que conversó con su hermano por teléfono, fue hace más de 50 años.
Dijo que éste lo había invitado a irse a vivir con él a Maracaibo; sin embargo por cosas del destino no pudo hacerlo.
Manifestó que mantiene firme la esperanza que las autoridades lo ayuden a volver junto a su hermano que debe tener 94 años y su hermana Margarita de 98 años, para poder partir al Creador en paz.
A los 19 años trabajó en la Comandancia y en la Policía Secreta.
En 1951, cuando estaba Arnulfo Arias en el poder, aún laboraba en la Policía; sin embargo después del golpe de Estado salió de este organismo de seguridad.
Posteriormente se dedicó a la pesca artesanal.
Anhela pasar sus últimos días de vida en Venezuela
La falta de recursos económicos le impide viajar a su país natal, para saber del paradero de su familia.