Los primeros resultados del Diagnóstico Socioeconómico y de Nutrición, realizado por el Proyecto Nacional AgroNutre Panamá, en áreas indígenas y campesinas con problemas de desnutrición, apuntan a la necesidad de introducir nuevos cultivos biofortificados.
El diagnóstico, realizado en el 2015 y cuyos resultados recién se están dando a conocer, abarcó 350 familias de los poblados indígenas de Cerro Tula, Chica, Cerro Papayo y Cerro Mosquito en la comarca Ngäbe-Buglé.
Además de las comunidades campesinas de Los Pozos en la provincia de Herrera, Soná en la provincia de Veraguas, así como Olá y Copé en la provincia de Coclé
Según el estudio de niveles de vida (ENV) del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) del 2008 realizado en conjunto con el Banco Mundial, estos ocho poblados califican como de extrema pobreza.
Este estudio reveló que en el país, la pobreza general afectaba a 32.7% de la población; en el área rural, 59.7%, y en el área indígena, 96.3%. En la comarca Ngäbe-Buglé esta cifra alcanza un 96.7%.
Estos resultados, indicó Noemí Quintero de Carrasco, quien elaboró el aspecto socioeconómico de la investigación, permitirán al Gobierno preparar proyectos con base en las necesidades reales de las comunidades.
El estudio mostró, además, que el nivel de educación en las zonas indígenas al igual que la cifra de profesionales es superior al existente en las comunidades campesinas en donde el analfabetismo es mayor.
Por otro lado, la desnutrición crónica que se percibe en estas comunidades ya está influyendo en la talla de los niños y niñas menores de cinco años, cuyo crecimiento es lento, preciso Maika Barría, a cargo del componente nutricional en este proyecto.