Aunque es consciente de que navegar en un pequeño bote, río arriba, es un peligro, madre e hijo se arriesgan en busca de un par de reales, que les permita mantener su humilde hogar, compuesto por siete personas.
Navegando por el río Oeste en el corregimiento de Almirante, provincia de Bocas del Toro, la señora Eufemia Santo sale desde la una de la tarde a vender unas 50 libras de yuca que con esfuerzo y dedicación ha cultivado.
Eufemia señaló que viaja de muelle en muelle para ofrecer sus productos a un costo de 15 centésimos la libra; sin embargo, no siempre le compran sus productos.
Señaló que en la travesía se expone a muchas peligros, pues durante el invierno el río crece repentinamente y su pequeña embarcación sufre diversos percances.
"Una vez casi mi hijo y yo morimos ahogados, porque el bote se volteó. En otra ocasión un irresponsable conductor de lancha conducía a toda velocidad y tuve que maniobrar para no volverme a voltear", manifestó.
Es así como esta humilde mujer, con lo que obtiene, logra comprar alimentos y llevarlos a su hogar donde la esperan sus otros hijos.
Cansada pero con animo, Eufemia aseveró que su esposo trabaja la tierra y de eso depende su familia.
"Necesito comprar otras cosas como sal, azúcar y aceite, porque lo único que se puede producir es verduras y eso no es suficiente para poder alimentar a mis hijos", dijo.
Mencionó que mientras Dios le de vida, luchará por todos sus hijos.