Azuero. Un aire a muerte se respiró en la comunidad de La Palma de Las Tablas. Cerca de 30 perros yacían muertos, luego que una criminal les colocara un mortal veneno que ellos consumieron y murieron.
Uno de los residentes, Luciano Gómez, aseguró que un Dálmata de su propiedad fue envenenado, ya que los gallotes que se comieron sus restos también cayeron muertos.
Con palabras entrecortadas manifestó: "ese perro era de la niña". La misma situación se vivió en la casa del señor Arturo Quintero. En horas de la tarde, la mascota de la casa llamada "Pinky", llegó moribundo, pero al no haber nadie no se le pudo salvar por lo que murió.
El corregidor del pueblo, Enrique Vergara, señaló que "las investigaciones realizadas hasta el momento no han revelado nada. Añadió que el veneno fue colocado por "el criminal" en casi todas las calles de la comunidad. Algunos perros fueron salvador porque sus dueños les dieron guarapo de miel puro.