Por primera vez en muchos años, el título de reina del Festival Nacional del Manito lo lleva una "manita de pura cepa" que con amor por su tierra y con una sonrisa en el rostro narra el estilo de vida de la gente del campo y las faenas diarias de la mujer ocueña.
"Nací y crecí en este campo y aquí están mis raíces" comentó con orgullo Marlenis, quien relató que vive en una de las comunidades más alejadas del distrito en la zona conocida como El Boquerón en El Tijera, que es un poblado campesino a dos horas de camino desde el centro de Ocú.
"En este poblado y varias comunidades vecinas del Tijera, el rancho, el fogón de leña cocinando los frijoles, el pilón para el arroz y el agua en la tinaja no son la novedad de una feria o una fiesta, sino una forma de vida", comenta Marlenis, quien desde pequeña vive en este ambiente y como digna mujer ocueña aprendió todas las faenas del campo.
De acuerdo con Marlenis, conserva sus raíces a pesar que le ha tocado bajar del cerro para realizar estudios en el Instituto Urracá en Veraguas, donde con mucho sacrificio cursa el VI año de bachillerato.
Con una momentánea tristeza, dijo que su vida no ha sido fácil porque ha conocido la pobreza y ha pasado por muchas dificultades que le han enseñado mucho y le han dejado el espíritu de lucha para seguir adelante ante cualquier circunstancia. Su padre y sus hermanos son la mayor motivación, añade.
Un día normal en la vida de esta peculiar soberana es muy diferente a la de muchas reinas. "Me levanto temprano porque soy la mujer de la casa, pongo el fogón, limpio la casa que ahora es de madera y una vez en el rancho me dispongo a preparar el almuerzo" comentó Marlenis.
La tarea que más le gusta es bajar al río para lavar la ropa sentada en una piedra y a mano, porque allí se reúne con otras muchachas del lugar y pone el radio con música para distraerse mientras conversan.
Comentó que todavía juega con los niños de su comunidad los juegos de antaño como: "mirón.. mirón.. mirón..; baja la casita baja y la señorita de baile", entre otros, que también son parte del pueblo, igual que el sonido de la mejoranera tal como lo hace su padre.
Los folcloristas y organizadores manifestaron su satisfacción con la elección y dijeron que la corona de esta fiesta tiene una auténtica reina.
"Ser reina de este festival es lo más grande que me ha pasado, porque ahora tengo la oportunidad de mostrarle a todos el valor del hombre y la mujer campesina que reconoce sus raíces", dijo Marlenis.
Motivó a todos a visitar esta fiesta tradicional que culmina mañana, y ver en ella el sentir más profundo del hombre del interior que vive y lucha todos los días.