Las consecuencias por el uso de bombitas y fuegos artificiales por menores de edad, es uno de los mayores riesgos cada fin de año.
Las estadísticas chiricanas indican que durante el año, al menos 10 a 15 infantes son atendidos por causa de este problema y la mayor incidencia se da durante el mes de diciembre.
Kayan Arias, sub Director del Hospital Rafael Hernández en Chiriquí, indicó que las consecuencias de salud pueden tardar entre tres semanas a dos meses.
Apuntó que en la sala de quemados, de este nosocomio, se atienden adultos y niños, de igual forma en el Hospital Materno Infantil José Domingo de Obaldía, se atiede otro número adicional de personas que sufren estos accidentes.
El diagnóstico clínico de las personas afectadas en las manos, brazos y otras partes del cuerpo por el uso inadecuado de bombitas, cohetes y juegos explosivos, es de quemaduras de primero y segundo grado.
El tratamiento depende del nivel de heridas que presente el paciente, si son leves se tratan con curaciones menores, donde generalmente se hace un tratamiento periódico normal.
En el caso de quemaduras de segundo y tercer grado, el tratamiento tarda entre tres semanas a dos meses dependiendo de la secuela que tenga el paciente.
En la sala de quemados, del HRRH, existen 15 camas disponibles, en donde se atienden adultos y niños.
Ramiro Castillo, comandante Segundo Jefe del Cuerpo de Bomberos, dijo que cada año hacen las recomendaciones.
Inclusive verifican en los puestos de venta donde se comercializan estos productos, para advertir que los mismos no deben ser vendidos a menores de edad.
Sin embargo siempre se presentan afectaciones, porque los niños son curiosos y los padres muchas veces no ejercen la autoridad como debe ser.
Dijo que estas son medidas de seguridad que cada año se hacen públicas, porque hay que ser muy estrictos en este asunto, ya que se trata de un tema de prioridad.
Existen disposiciones legales, que sancionan a las personas que venden material explosivo a menores de edad, que determinan el cierre del establecimiento y su respectiva sanción.
Castillo, apuntó que están en las calles y aunque han verificado cada uno de los puestos dedicados a ello, no se ha detectado ninguna irregular hasta el momento.
Sin embargo, no se puede descartar nada, porque la mayor demanda de ventas no se ha dado.
Para vender fuegos artificiales y bombitas, el Cuerpo de Bomberos, tras una evaluación de seguridad adjudica los permisos.
Esto de igual forma es un control para saber quienes y en que cantidades están vendiendo el material.
Los padres también juegan un papel muy importante, pues ellos están obligados a adoptar las precauciones para que sus niños no sufran las consecuencias de una quemadura.
Autoridades en alerta por uso de fuegos artificiales
Por lo regular los menores de edad utilizan estos artículos sin medir el peligro que esto representa.