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Basura acaba con paraíso Ngöbe Buglé


La indiferencia y la basura están empañando uno de los lugares más paradisiacos de la comarca Ngöbe Buglé, conocido como Cusapín. Este paraje, calificado por quienes lo visitan como un paraíso, está siendo envenenado por sus propios habitantes y la complicidad de sus autoridades, quienes no logran concienciar a los lugareños del daño irreparable que le ocasionan a su hábitat al tirar basura en las playas y quebradas del lugar.
Para llegar a Cusapín se necesita viajar por el mar desde Chiriquí Grande, aproximadamente por una hora, pero antes de llegar hay que atravesar entre enormes rocas e isletas, que por su firmeza, desvían los vientos en varias direcciones. Es por esta razón que los indígenas bautizaron el paso como el "Canal del Tigre", ya que las olas también viajan rápidas y en varias direcciones como los zarpazos del felino.
A juicio de Zulema Fernández, socióloga de la iglesia de la región, actualmente hacen ingentes esfuerzos para erradicar el problema, quemando la basura e indicándole a las autoridades locales que habiliten una especie de vertedero en algún lugar vecino y apropiado, pero todo ha sido en vano.
Precisó que es incuestionable la contaminación de las quebradas de poca profundidad, ya que son los lugares predilectos de los niños, lo cual empeora la situación cuando los menores se bañan, toman del agua y pescan pequeños peces, provocando problemas de diarreas, infecciones en la piel y otros.
222Las quebradas de poca profundidad son lugares predilectos de los niños para bañarse, también ingieren el agua y los pequeños pescan peces, por lo que sufren problemas de diarreas e infecciones en la piel.
La basura, además de contaminar, también atrae ratas, cucarachas, moscas y toda clase de alimañas que en su andar contaminan hasta la comida de los residentes, indicó. Por su parte, Roberto Palacios, alcalde de la región, explicó que no cuentan con el presupuesto necesario para habilitar un lugar y tampoco para realizar proyectos de reciclaje.
Mientras, en los alrededores del pueblo, que alberga poco más de mil habitantes, se elevan imponentes montañas que asemejan un comodín verde y purificador. Los habitantes, en su mayoría miembros de la etnia Ngöbe Buglé, explican que su economía se basa en la pesca artesanal, la agricultura y ganadería. Pero todo esta belleza se encuentra amenazada.
En la comarca como en la provincia de Bocas del Toro no hay vertederos de basura, pues las localidades o botaderos, lejos de desaparecer los desechos, sencillamente los retiene para convertirlos en verdaderos venenos para el ecosistema.
Ejemplo de ello, es el botadero de basura en la Isla Colón, cabecera de la provincia. El lugar está situado a un lado de la carretera que conduce hacia puntos de importancia turística como la playa Bloff, lo que ha provocado que muchos turistas se regresen, pues aseguran que el área está contaminada. También en la ciudad portuaria de Almirante, el botadero está situado en un cerro donde viven docenas de familias, con el consabido resultado de intoxicación y molestias de moscas.
En Changuinola el mal no es menor, ya que los moradores de Finca 04 han manifestado en innumerables ocasiones sus molestias por el humo emanado del basurero, además de la contaminación de las quebradas que proveían de agua a los residentes en los últimos años, donde ya es evidente la muerte de arrecifes, provocado por el deslizamiento de aguas contaminadas desde lo alto del vertedero.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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