Los cuatro pescadores que ayer retornaron a Panamá luego de estar a la deriva en aguas del Pacífico por más de dos semanas fueron encontrados primero por una embarcación japonesa que luego los dejó nuevamente a su suerte en alta mar.
“Un barco japonés, como para el 26 de diciembre, nos recogió y luego nos dejó nuevamente abandonados, nunca reportaron a nadie que nos habían encontrado, de nuevo quedamos todos a la deriva, continuamos en nuestra embarcación hasta que nos rescataron, gracias a Dios”, declaró Esteban Guerra, capitán de la embarcación Apache.
Algo parecido, pero con saldo fatal, aconteció el año pasado, cuando el capitán del crucero Star Princess desatendió el aviso dado por pasajeros que avistaron el bote Fifty Cent que estaba a la deriva desde el 24 de febrero de 2012, con tres tripulantes panameños que zarparon de San Carlos.
Por la imprudencia del capitán, días después Oropeces Bethancourt, de 24 años, y Fernando Osorio murieron de deshidratación e inanición, y solamente sobrevivió Adrián Vásquez, de 18 años.
Su rescate lo hizo un barco atunero por las islas Galápagos 28 días después de estar perdidos en alta mar.
El Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar (Solas) establece que es “obligación” de cualquier capitán de barco ayudar rápido a otra embarcación.
El retorno al país
A primeras horas de la madrugada de ayer miércoles llegaron al puerto de Pedregal, en la provincia de Chiriquí, los cuatro pescadores que estuvieron a la deriva desde el 19 de diciembre, cuando zarparon del Terraplén, en la capital.
Los panameños Esteban Guerra, de 43 años, Artur Betancourt, de 42, Adán Peña, de 57, y el colombiano Luis Britton, de 65, fueron sometidos a una revisión médica en las instalaciones del Senan con el apoyo del personal del Sinaproc.
Esteban, capitán de la embarcación Apache, manifestó que al transcurrir los días perdían las esperanzas de ser encontrados, los alimentos faltaban y empezaban a perder fuerzas, pero siempre rogaron a Dios.