Para algunas personas los juegos de azar son un mecanismo para eliminar tensiones, para otros es la esperanza de aumentar su ingreso familiar, dependiendo de la suerte que los acompañe en el momento, sin embargo, muchos opinan que es una manera fácil de caer en desgracia.
La proliferación de casinos en el interior del país, ha ido en aumento en los últimos años, en donde la cadena de casinos Game and Services, es la que controla este mercado.
En Panamá Oeste únicamente hay un casino, se trata de otro Lucky Games.
Mientras que en la provincia de Coclé existen dos casinos: GAME en Aguadulce, inaugurado en junio de 1998 y LUCKY en Penonomé, que inició operaciones en mayo de 1999. Ambos locales pertenecen a la empresa Games and Services.
De acuerdo a una persona que labora en uno de estos establecimientos, los centros no han dejado de ser visitados por los moradores del área desde su apertura, además de contar con clientes de ciudades aledañas y asiáticos que los frecuentan.
Una residente del sector de Villa Los Angeles, en Aguadulce, describió el ambiente que se da dentro de los casinos como tranquilo, a pesar del ruido de las máquinas, asegurando que ha ganado varias veces.
Indicó que hace 6 meses atrás visitaba con frecuencia el establecimiento, pero ha optado por ir menos, ya que considera que gastaba mucho dinero, recordando que en cierta ocasión había ganado B/.60 por la venta de unos productos de belleza y decidió probar su suerte y para su decepción, en menos de media hora se lo había gastado todo.
Agregó que nadie obliga a alguien a entrar a un casino y que se juegue su dinero, precisando que el personal no tiene culpa de que las personas pierdan.
Al tratar de investigar si existen planes para crear otro casino en la provincia, se informó que hasta la fecha no se tiene conocimiento de la creación de otro local, ya que esto se maneja por la empresa en la ciudad capital.
Mientras tanto, el número de casinos en la ciudad de Santiago es irrisorio. Games and Services es el único que actualmente funciona y diariamente lo visitan personas de la alta sociedad de la población santiagueña, para las cuales asistir al lugar es una forma divertida y emocionante de liberar tensiones. No obstante, otros van en busca de duplicar el dinero que destinan a la suerte.
Un 40% de las personas que fueron encuestadas dijeron que frecuentan el centro de entretenimiento para aumentar sus pocos ingresos.
Reconocieron que el bingo ofrece con frecuencia buenas promociones que hacen interesante su participación, por lo que cada quincena destinan un pequeño presupuesto para ir en busca de la suerte.
Sin embargo, el 60% consideran que las personas que asisten frecuentemente a los casinos corren el peligro de transformarse en entes adictos, lo que podría generar graves consecuencias. Sostuvieron además que se han dado casos muy lamentables en donde el jugador pierde todo el dinero del que dispone.
Los encuestados coincidieron en que no sería buena idea aumentar el número de casinos en la zona, a sabiendas de que no todas las personas saben perder y ganar.
En su lugar han recomendaron a las autoridades que se opongan al incremento de los locales de juegos de azar.
Por otro lado, en el distrito de David, provincia de Chiriquí, operan tres casinos, que con el transcurso del tiempo se han constituido en un entretenimiento y la esperanza de ganar un poco de dinero con una inversión menor.
Según informaciones, los locales operaban desde 1986 bajo la administración del Gobierno, sin embargo, actualmente empresas extranjeras se han dedicado a la tarea de operarlos e impulsar de alguna manera ingresos al país.
Uno de estos sitios de juegos es el famoso Fiesta Casinos, ubicado en el Hotel Nacional y creado en 1998 con un personal chiricano y de la ciudad capital.
Fiesta Casinos es una filial de International Thunderbird Gaming Corporation, compañía que cotiza en bolsa.
Esta empresa dirige cinco casinos Fiestas Casinos en Panamá y Guatemala y posee locales en fase de desarrollo en Venezuela, por lo que sus directivos dicen estar orgullosos del respaldo de la población.
Pudimos observar que la apertura de estos sitios se da en horas del medio día y son muchos los empresarios que recurren al lugar para disfrutar de este tipo de entretenimiento.
Un empresario que reside en la ciudad capital nos relató que viaja diariamente por negocios y siempre ha probado suerte en los juegos del casino, los que ha ido conociendo con el paso del tiempo.
Para muchos el premio obtenido en estas máquinas es catalogado como "justo", sumado al ambiente que rodea el lugar.
Alegaron que en este ambiente se disfruta, sin que con esta acción perjudiquen a terceros.
También en David encontramos dos casinos más pertenecientes a la misma empresa: Lucky Game y Bingo Plaza.
En estos dos lugares acuden persona de todos los niveles, maestros, funcionarios públicos, policías y vendedores de billetes de lotería, entre otros.
Al cuestionar a una funcionaria de la Caja de Seguro Social que frecuenta el local, manifestó que son muchas las máquinas que parecieran que no pagan lo que deben y por si fuera poco se cansan de depositar y no ganan nada.
También alega que se debe pagar mejor ante las jugadas, ya que se invierte dinero y es difícil recuperarlo.
Estos dos casinos operan en áreas que no perjudican a la ciudadanía y tienen buena vigilancia policial para evitar cualquier robo que se intente efectuar en un momento dado.
Para Yolanda Osorio, maestra jubilada, los casinos no son un aliciente, sobre todo porque en estos tiempos los humanos deben afianzar más lo espiritual, por lo que cuando observa los rótulos del casino se entristece debido a que la mayoría de los padres que se dedican a jugar le transmiten a sus hijos estas costumbres poco productivas.
Por su parte, el doctor Roberto Morán, señaló que el juego en los casinos es entretenido y lo libera del estrés, pero no se lo recomienda a personas débiles que lo toman como una distracción y al final revisan sus bolsillos y se percatan que han perdido el todo.
Con ello, aduce, se inicia un cambio radical en la conducta del individuo y en ocasiones toman la decisión de suicidarse debido a las deudas adquiridas a causa de las grandes sumas de dinero perdido, que paradójicamente pasa a manos de adinerados que se enriquecen con estas actividades.
Julio González, estudiante universitario, sostuvo que nadie obliga a nadie a que visite estos sitios, "para mi no es perjudicial, ya que los consorcios que se dedican a este tipo de negocio buscan ampliar su mercado y todo empresario busca ese mismo objetivo".
Considera también que precisamente es un lugar prohibido para los menores de edad y además mientras cancelen sus impuestos y no se dedican a promover actos ilícitos tienen la libertad de mantenerse como un negocio común.