Chiquita Brands, una de las principales comercializadoras del banano de Panamá y Centroamérica, ha puesto sus ojos nuevamente en Puerto Armuelles, en la provincia de Chiriquí, tras una dramática salida diez años atrás que le costó la estabilidad económica a dicha región.
De lograrse un acuerdo económico entre los antiguos trabajadores bananeros, el Gobierno y la empresa, podrían exportarse anualmente unos 6 millones de cajas de banano de Puerto Armuelles, que complementarían los 15 millones de cajas que la empresa comercializa desde Bocas del Toro.
Acercamiento
Julio Vásquez, gerente de Chiquita en la provincia, señaló que lo único que falta para iniciar las negociaciones y reabrir la actividad bananera en Puerto Armuelles sería decidir el modelo económico por medio del cual se regiría la actividad.
En esta negociación podría basarse el futuro de Puerto Armuelles, una región atacada por el desempleo y que no puede darse el lujo de repetir los errores que le costaron el fin de la actividad bananera.
Vásquez reconoce que a pesar del gran interés de la empresa transnacional en reabrir su actividad bananera en Chiriquí, será difícil separar la historia de lo que ocurrió en Puerto Armuelles de la decisión que se tome en un futuro cercano.
“Es una realidad que las tierras ahora les pertenecen a los trabajadores. Necesitamos encontrar la manera de que se invierta una cantidad de recursos en estas tierras para reactivarlas, y que luego les queden a sus legítimos dueños”, dijo Vásquez.
Lo ideal sería, a su juicio, un modelo que permita que los extrabajadores bananeros sean empresarios, que produzcan el banano y que las tierras les queden a ellos y a sus familias. Esto podría lograrse a través de un acuerdo de arrendamiento que les permita a los trabajadores asegurar el futuro económico de sus familias.
Algunos dirigentes y productores bananeros han sostenido reuniones y visitas a los directivos de la empresa, en busca de un consenso que permita la reapertura de la actividad. Incluso, han visitado la empresa, conocido su modelo económico y los beneficios de los trabajadores en Bocas del Toro.
Vásquez añadió que en este momento la empresa trabaja en la propuesta que se realizará a las partes involucradas en la toma de decisiones. Pero precisó que estas negociaciones toman tiempo, un factor en contra que tienen los moradores de la región, que se encuentran llenos de necesidades por las pérdidas económicas que sufrieron.
“Este proceso para Puerto Armuelles es importante ya que la gente no puede esperar más. Si vamos a crear empleos, será de una forma que les asegure a los trabajadores su jubilación”, puntualizó el ejecutivo.
Piden garantías
Además de un modelo económico que les permita ganar dinero tanto a los trabajadores como a la empresa, Chiquita Brands necesitaría de las autoridades de Gobierno garantías que permitan que la actividad se desarrolle de manera segura, ya que el banano es una industria a largo plazo.
“Necesitamos tener la seguridad de que vamos a poder producir el banano en Puerto Armuelles y luego exportarlo. Cada vez que en la región nos cierran una calle, el nerviosismo se apodera de la corporación, ya que si los contenedores no se van, perdemos dinero y competitividad”, apuntó Vásquez.
La reactivación de la industria bananera en Puerto Armuelles podría generar unas cinco mil plazas de empleo en un periodo de dos a tres años. Pero, además, permitiría que otras regiones –de Chiriquí y del resto del país– se involucren en la actividad bananera y produzcan banano de exportación que, a juicio de la empresa, tiene buena acogida en el mercado internacional.
Jerry Chacón, gerente de Logística de la compañía, aseguró que también han estudiado otras localidades en las que se podría desarrollar la actividad bananera en el país, y de forma específica en el lado del Pacífico, en donde actualmente es limitada.