Al cumplirse ayer dos años del secuestro y posterior asesinato de cinco jóvenes chorreranos de ascendencia asiática, familiares, amigos y la comunidad de Panamá Oeste en general realizaron actos de recordación cuya característica en común fue el reiterado reclamo para que se aplique una justicia pronta y efectiva.
La jornada inició en la iglesia San Francisco de Paula de La Chorrera, en donde el padre Francisco Berar invitó a más de 300 feligreses a elevar “plegarias para que la paz y la justicia reine entre nosotros”, mensaje subliminal que la feligresía presente escuchaba, pero no compartía, ante el hecho cierto de que todavía no hay un llamamiento a juicio por estos horrendos crímenes.
Después de la misa, la multitud congregada en la iglesia y la que aguardaba en el parque se unieron en una marcha silenciosa que recorrió la Avenida de Las Américas hasta el parque Los Libertadores.
Los participantes llevaban puestas camisetas blancas distribuidas por familiares de los jóvenes desaparecidos que en la parte frontal decían “Justicia y paz”, mientras que en la espalda se leía “2 años esperando justicia. La justicia no existe. Solo existe la opinión de los injustos”.
Siguen esperando
Con un rostro sereno, pero que traslucía mucho dolor, la señora Georgina Chen de Lee, madre de una de las víctimas del mismo nombre, con voz apenas audible manifestaba que a dos años de esos horrendos hechos, no es posible concebir que no haya una demostración fehaciente de hacer cumplir la justicia.
“Hay ley, pero no hay justicia”, sostuvo Georgina, quien asegura que no han sido llamados todos los que intervinieron en el crimen de su hija.
El abogado Balbino Rivas Cedeño, quien representa a algunas familias afectadas, aseveró que la investigación no ha sido lo suficientemente profunda.
“Se han omitido pruebas contundentes, se han obviado pasos elementales en la presunta investigación, y se han pasado por alto situaciones y evidencias que son cruciales para el esclarecimiento de estos hechos, que dejan un amargo sabor entre los que nos hemos propuesto hacer cumplir la justicia”, manifestó.
El caso se encuentra en el Segundo Tribunal Superior de Justicia.
Por otro lado, el profesor universitario Claudio Young Díaz, presidente de la Sociedad China de La Chorrera, que aglutina a más de mil descendientes asiáticos, hizo similares pronunciamientos, pero asegurando que tarde o temprano la ley se hará sentir sobre quienes están detenidos, y sobre los que tras subterfugios, pretenden evadir sus responsabilidades en estos crímenes atroces que la sociedad repudia y condena.
Por este hecho criminal que, por sus ribetes y por tratarse de universitarios que convivían con sus compañeros de clases y la comunidad que los vio crecer, se mantienen detenidos los dominicanos Gilberto Ventura Ceballos, Alcibiades Méndez y Félix Rosario.
Asimismo, están implicados en este sonado caso los panameños Kenny Bendiburg, Roberto Mariscal, Inés Chavarría y Delmira Torres, quienes gozan de libertad condicional.