La atención médico dental a más de 800 reclusos de la cárcel pública de David era casi un sueño. Una visita al dentista de por lo menos uno o dos detenidos al día significaba el uso del único vehículo del centro y dos custodios, como mínimas medidas para acudir a un centro de salud.
Este panorama cambió con la inauguración de la clínica dental dentro de las instalaciones del centro penal, con las donaciones de la Asociación Valores del Istmo, el Ministerio de Salud y la dirección de la cárcel a través del Ministerio de Gobierno y Justicia.