Un sin número de críticas por parte de conductores particulares y de transporte público generó la medida de cierre de las principales calles del casco de la ciudad de Santiago por motivo de las festividades patronales de esta localidad.
La queja principal de conductores de taxis, comerciantes y trabajadores de entidades ubicadas en la avenida central y vías adyacentes se debe a que desde el miércoles en horas de la tarde se cerraron las vías para colocar puestos de venta de cervezas y ni siquiera se dejaron libre los estacionamientos.
Un ejemplo de ello es el caso de los edificios del Órgano Judicial y el Ministerio Público, al igual que una decena de comercios situados entre las calles sexta a novena, quienes quedaron rodeados de una cerca perimetral que obstaculiza el acceso a sus sitios de trabajo.