La amenaza de extinción que sufren las tortugas en Bocas del Toro ha puesto en alerta a conservacionistas, al pueblo bocatoreño y a un grupo de 70 estudiantes universitarios panameños y extranjeros, quienes realizaron ayer una reunión en la sede de la Asociación de Amigos y Vecinos de la Costa y la Naturaleza (Aamvecona), en la que tomaron la decisión de integrar un frente para preservar estos reptiles y protegerlos para que se continúen multiplicando.
Los voluntarios realizarán el trabajo principal de vigilar cuando las tortugas lleguen a desovar para tomar los huevos y protegerlos hasta su nacimiento, labor para la cual están siendo instruidos por expertos de Aamvecona.

Algunas de las instrucciones para el procedimiento que seguirán al momento de avistar una tortuga en proceso de desove, son la forma de acercarse al animal sin asustarlo para que concluya satisfactoriamente su fase de desove; las clases de bolsa que se deben utilizar para apañar los huevos dentro del nido que la tortuga excavó para tal fin.
Luego de recoger los huevos, estos son llevados a un vivero cercado con alambre cuadriculado de un pie cuadrado, cubierto con una malla negra para evitar sol o lluvia en exceso.

El trabajo del grupo también consiste en la vigilancia en las playas hasta altas horas de la noche para evitar que cazadores furtivos cacen las tortugas o los perros se coman los huevos, y se rompa toda posibilidad de poder multiplicarse, ya que de cada mil huevos, una sobrevive a los depredadores de tierra y mar.
La carne de tortuga en Bocas del Toro es comercializada ilegalmente.

Para llevar a cabo esta iniciativa, el grupo necesita equipo como lanchas, botes, casas, cocinas, radios de comunicación, herramientas, botas, focos y otros muchos recursos que son caros, por lo tanto, quienes encabezan la organización (Aamvecona), en conjunto con las autoridades del ANAM, deberán buscar la manera de lograr los fondos necesarios para darles el mantenimiento adecuado.
Claudio Henríquez Araúz Machado, presidente de la fundación Aamvecona, dijo que el propósito de los estudiantes extranjeros y nacionales, así como cualquier persona que quiere visitar y aprender sobre el tema, es bienvenido porque se convierten en voceros en sus respectivos lugares de procedencia y ayudan a organizaciones e instituciones dedicadas al cuidado de los lentos animales.
La organización está integrada por 35 miembros, y mantiene sus operaciones con el dinero que pagan los visitantes que llegan cada temporada a ver las tortugas y otras especies que visitan el área cada año.
Los humedales bocatoreños ofrecen a los visitantes la oportunidad de ver y conocer maravillas de la naturaleza únicas.
Especies.
En la provincia se pueden observar durante la época de desove, que va de febrero a julio, tres especies de tortugas -las baulas, blancas o verdes y carey- que en promedio ponen unos 800 mil huevos por temporada.
Las tortugas, luego de nacer y correr hacia el mar, deben luchar por sobrevivir durante 25 o 30 años, que es cuando regresan a las playas de Bocas del Toro todos los años para desovar y seguir reproduciéndose.