Tres homicidios se han registrado desde abril en Puerto Armuelles, lo que ha causado temor entre la población, la cual pide que se dote de equipos modernos e l cuartel del lugar y que la Policía fronteriza refuerce su vigilancia.
“Es sorprendente cómo un lugar donde se caminaba libremente a cualquier hora se ha convertido en campo de batalla. Las calles están desoladas, pues solo nos queda encerrarnos para evitar que los tiros que realizan estas personas nos pueda dar”, señaló a Panamá América una moradora que pidió reserva de su nombre.
Autoridades judiciales afirman que el incremento de las rencillas entre bandas rivales que operan en el distrito de Barú es la causa principal de estos hechos.
Según informaciones de los moradores, en Barú operan cinco bandas, ubicadas en zonas como Río Mar, Pueblo Nuevo, la barriada El Carmen y Flor de Lima.
Frente a ello, autoridades locales, como el representante de Puerto Armuelles, Arexio Santos, concluyen que esta situación está ligada con los problemas económicos que sufre la región, ya que la actividad bananera ha ido en declive, lo que ha generado desempleo y que los jóvenes caigan fácilmente en garras de la delincuencia.
Casos concretos
El problema de la delincuencia se recrudeció en abril, cuando Henry Atencio Arosemena, de 27 años, fue asesinado de nueve impactos de balas que le propinaron desconocidos en el sector de Río Mar.
El segundo homicidio fue a inicios del mes de julio. La víctima fue un joven de 17 años de edad, quien recibió un disparo en la frente, en la barriada El Carmen. Según fuentes cercanas a las investigaciones, el menor pertenecía a la banda “Carmen Crew”.
Seis días después, un hombre de 28 años, Jimmy Martínez Della Sera, fue asesinado por tres sujetos que entraron a su residencia y le dispararon. Presuntamente, Della Sera mantenía problemas con integrantes de la banda “Río Mar” que opera en el lugar.
Versión policial
Para el comisionado de la zona policial de Chiriquí, Julio Lasso, los operativos que buscan desintegrar a estos grupos se intensifican cada vez más.
“En las últimas incursiones se han allanado más de 35 residencias, desplegando más de 200 unidades de la Policía. En estas acciones se ha detenido a unas 40 personas con presuntas vinculaciones a los hechos suscitados, y otras con boletas de captura”, explicó.
En cuanto a la vinculación con grupos delincuenciales de la capital, Lasso manifestó que no se descarta que miembros de bandas foráneas se estén trasladando a la provincia para delinquir en asociación con gente local.
Por ello -explicó- se han reforzado puntos vulnerables, y puestos de control como Guabalá y el de San Isidro, en la frontera con Costa Rica, para evitar el trasiego de droga, principal objetivo de las pandillas.
Hay antecedentes
El representante Santos explicó que hace cuatro o cinco años, en el distrito se registró una situación similar, cuando bandas o pandillas sostuvieron diferencias.
Recuerda que para entonces el subcomisionado Roberto Castillo reunió a los integrantes de estas bandas y llegaron a un acuerdo de paz y los convenció de que se involucren en actividades deportivas.
“Hoy esos acuerdos se han roto por la falta de planes de resocialización y políticas de Estado para promover actividades como el deporte y la educación entre estos jóvenes, sin darles trabajo y una oportunidad real para integrarse a la sociedad”, explicó.
Los esfuerzos por revertir este panorama parecen en vano si no se toman acciones radicales al momento de combatirlo, sobre todo porque el arma de fuego es el principal aliado de estas pandillas para defender su territorio, según narró a este medio un expandillero.
“Quienes pertenecen a estos grupos están hasta mejor armados que la Policía Nacional, pues manejan nueve milímetros, doce recortadas y revólveres 3.80 que se adquieren por intercambio con drogas”, señaló el joven.