- Aunque tratamos de seguir los programas del Iphe, a veces debemos adaptarnos a ciertas condiciones. Sin duda, hacen falta más recursos didácticos, equipos que puedan llegar más directo al niño con autismo, formatos específicos para trabajar con ellos, y materiales para que manipulen y desarrollen sus destrezas.
- Brisilda Tejada
- Psicóloga del Iphe de Los Santos.
Datos relevantes
- Deficiencias
- En Chitré, la ayuda para personas con autismo y sus familias es precaria. No hay médicos especialistas para atenderles, y para recibir terapias, deben viajar a la ciudad capital o a Santiago, a su propio costo.
- Inclusión
- De los 36 casos registrados en Chiriquí, a ocho niños los atiende el Iphe, y el resto asiste a diferentes escuelas y colegios, dentro y fuera del área de David, como la escuela Lassonde, Doleguita, Loma Colorada y Nuevo Vedado. También acuden a escuelas de los distritos de Bugaba y Dolega.
- Cifras bajas
- En Bocas del Toro, a 3 personas se les ha diagnosticado autismo y hay 6 en estudio, todos ellos varones, así lo dio a conocer la directora del Iphe, Evangelina Rodríguez.
Abigaíl y su esposo Carlos, una joven pareja de Chitré, esperaban con ansias la llegada de su primer hijo. Luego de un embarazo y parto sin complicaciones, su normal vida de padres dio un vuelco cuando su hijo Tomás, de 18 meses, dejó de hacer cosas que ya había logrado, como caminar y decir algunas palabras.
Tomás, cuenta su mamá, un día dejó de caminar. Su juguete favorito ya no llamaba su atención y la comunicación con su madre, a través de miradas y sonrisas, fue desapareciendo.
Confundidos, iniciaron junto a su pediatra los exámenes de rigor. Fue así como comenzó su preocupación, ya que cada vez eran más evidentes las señales que indicaban que Tomás era un niño con autismo.
“La vida nos cambió, y tuvimos que adaptar nuestra vida a sus necesidades. Pero en el camino aprendimos que la unidad y amor familiar son la mejor terapia para él”, se sincera Abigaíl.
Hoy, a sus siete años, Tomás va a la escuela, y con esfuerzo y dedicación de su familia, ha comenzado a hacer deberes y a involucrarse más con sus tareas.
Para Abigaíl, el poder contar con la ayuda de otras madres de niños con autismo en Chitré ha sido clave, ya que desconocía a lo que se enfrentaba y cuáles eran las mejores herramientas para atender a su hijo.
Algo similar le ocurrió a Xenia Saldaña, presidente de la Fundación “Conóceme” de Chiriquí y cuyo hijo Javier, de 11 años, padece de autismo.
Igual que el pequeño Tomás, a Javier le comenzaron los estudios especializados a los 18 meses al no responder a los estímulos que se le hacen a niños de su edad.
“Cuando empezó a tener síntomas de falta de interacción, no jugaba, no me seguía la mirada al llamarlo por su nombre y no me contestaba, primero pensé que era sordo”, explica Xenia.
Esta abnegada madre reconoce que al principio fue muy difícil aceptar que su hijo tuviera este padecimiento, pero para ella Javier es un niño muy especial que, tras asistir al Iphe durante tres años, producto de la inclusión entró al sistema educativo regular.
Actualmente acude con éxito al Centro Educativo de Doleguita, en David, donde se imparten clases especiales a niños con discapacidad, de la mano de la maestra Alma Andrade.
En la mencionada escuela, esta querida y paciente educadora atiende a 20 niños con distintas discapacidades, de los cuales cinco son autistas en niveles entre tercer y cuarto grado.