Las reservas del Banco de Sangre del hospital Nicolás Alejo Solano, en la provincia de Panamá Oeste, se encuentran por debajo del límite de unidades requeridas por este sanatorio de segundo nivel.
Para la dirección médica del hospital, la situación es preocupante, por la aproximación de los Carnavales, cuando se registran accidentes de tráfico y otros hechos violentos.
En el 2016, el banco de sangre alcanzó la cifra de 1,265 unidades donadas, de las cuales 1,025 fueron trasfundidas, precisó Alba César, directora del Banco de Sangre del NAS.
El hospital requiere de 100 unidades de sangre por semana, aunque difícilmente se logran obtener 50 pintas de sangre, aseveró César.
En promedio, semanalmente, el banco de sangre recibe entre 10 y 15 donantes, aunque luego de realizadas las pruebas de laboratorio, no toda la sangre dada puede ser utilizada.
Indicó además que en más de una ocasión han solicitado ayuda a bancos de sangre de hospitales privados, Santo Tomás (Minsa) y de Especialidades Pediátricas de la Caja de Seguro Social (CSS).
El banco de sangre de este hospital depende de los donantes voluntarios y de reposición, estos últimos son aquellos que se van a someter a intervenciones quirúrgicas.
Debido a la carencia de donantes, la dirección médica está exigiendo a las pacientes que acuden por parto al hospital donar una pinta de sangre, aunque no todas cumplen con esta solicitud.
Precisó además que, dependiendo del caso, una mujer en parto estaría utilizando más de cinco pintas de sangre.
Los otros casos en los que se trasfunde mayor cantidad de sangre son los heridos por arma de fuego o arma blanca y lesionados en accidente de tráfico.
Actualmente, el tipo de sangre más requerido en el hospital Nicolás Alejo Solano en La Chorrera es el O positivo.
La última colecta de sangre que se organizó en favor del hospital Nicolás Alejo Solano fue en el mes de octubre del 2016.
No obstante, la reducida cantidad de personal con que cuenta el banco de sangre de este nosocomio impide salir a realizar este tipo de actividades.
Según la funcionaria, debido a esta situación es que también se tomó la decisión de no laborar los fines de semana en tareas de recibir donaciones de sangre.
Francisco González, quien aspira a convertirse en un donante voluntario de sangre, admite que se trata de un proceso nada doloroso y con el cual se pueden salvar varias vidas.
Indicó que la primera vez que acudió a donar sangre fue en favor de su esposa, quien ingresó por parto al hospital Nicolás Alejo Solano.
González hizo un llamado a la población a que acudan a donar sangre, la cual puede salvar una vida, incluso la de un familiar víctima de algún accidente.