A solo 20 minutos de Penonomé se encuentra la comunidad de El Rosario. A pesar de estar tan cerca, las carencias son evidentes, puesto que escasea la luz eléctrica y el agua de pozo y turbina. Los residentes anhelan una mejor vida.
Esta comunidad pertenece al corregimiento de El Coco y desde hace más de 70 años añora una carretera en buen estado, pues en invierno el lodo no deja al único carro pasar y en verano la polvareda y las piedras son otros obstáculos que esta gente humilde debe pasar.

Para José Gómez, conocido como "Mello", la situación es preocupante, pues la carretera es la prioridad número uno porque sin esta todo se atrasa y porque en horas de la noche el trasladar a un enfermo es muy difícil. Realmente es complicado vivir allí.
Es un pueblo de gente trabajadora; sin embargo, la mayor parte de la población viaja en bicicleta por el mal estado de la carretera, otros en el único carro de transporte público y el resto camina porque los taxis cobran más de 10 dólares para llegar al lugar indicado.
Cuentan con una escuela multigrado que se ha quedado desfasada ante los avances tecnológicos que ya exigen internet para que la educación de los estudiantes sea adecuada y acorde con otros planteles de Penonomé.
Esta comunidad se abastece de agua de un pozo con turbina como parte del acueducto rural y ya tiene dificultades para abastecer a toda la comunidad que casi llega a mil, no obstante, ellos sienten que aún el progreso no llega a la comunidad y esperan que este nuevo año sea mejor y con proyectos que incluyan a esta comunidad.
Exigen también la presencia del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida) con proyectos que apoyen a los productores.
Pese a que mujeres y ancianos están en los programas del Mides, hay mucha pobreza y urge que esta y otras entidades del Gobierno apoyen a los residentes.
Aunque en casi todas las casas por lo menos una persona tiene un celular para comunicarse, se hace necesario otro teléfono público, pues solo hay uno cerca de la capilla y los residentes de El Rosario Abajo aseveran que están olvidados y exigen prontas respuestas.
Sostuvo que en esta comunidad hay también muchas personas con insuficiencia renal crónica, posiblemente a causa del trabajo agrícola con agroquímicos que utilizaron de jóvenes por la necesidad de llevar el sustento a sus casas.
Los residentes de El Rosario inician el 2016 con el deseo de ver soluciones.