La miseria, el abandono y la pobreza son los factores característicos de los campamentos donde se encuentran los indígenas que por necesidad y engaño viajaron a Coclé y Colón, en busca de una mejor calidad de vida.
Manuel Santos Miranda explicó que con su familia y conocidos viajaron a San Benito en Colón, con el propósito de instalarse en este lugar porque un señor llamado Benito Martínez que conoció el año pasado, le dijo que en Colón había tierras baldías donde las personas podían llegar y establecerse.
La razón de abandonar la provincia de Chiriquí obedece a la carencia de terrenos que tienen familias indígenas de la región comarcal y de Cricamola, en Bocas del Toro, ya que según ellos, hace años llegaron a Río Sereno para trabajar en la cosecha de café, pero al bajar los precios del rubro también ha disminuido la mano de obra.
"Ahora una gran cantidad de trabajadores tiene que salir de los inhóspitos campamentos en los próximos días, porque si no hay trabajo en esta región, ellos no pueden vivir allí", dijo Santos.
Afirmó que unos 46 adultos interesados en viajar a Colón y Coclé, se pusieron de acuerdo para buscar nuevas formas de vida y probar suerte; pero salieron engañados y decepcionados, sólo les quedó el paseo. Con ellos viajaron 20 niños.
Para el recorrido contrataron buses colegiales de Río Sereno. "Viajamos muchas horas y no fue hasta la tarde que llegamos a Colón, mientras que otros fueron a Coclé. A la mañana siguiente nos dispusimos ir a ver las tierras, de repente llegó el corregidor del área con guardias, y nos dijeron que no podíamos derribar ningún árbol ni sembrar en esos terrenos", expresó Santos.
Luego fueron llevados a la alcaldía del lugar y el alcalde les dijo que tenían que salir porque esas tierras eran áreas protegidas y allí se iban a explotar unas minas, y para entrar necesitábamos tener permiso.
Santos afirma que ellos son panameños como todos los nacidos en el territorio nacional y por lo tanto, tienen los mismos derechos de tener un lugar donde vivir.
Agregó que el gobernador y el alcalde de Colón les dijeron que no los querían ver en este lugar, por lo tanto fueron devueltos hasta Coclé en vehículos de la Policía Nacional y los reunieron para repatriarlos a Río Sereno.
No quieren volver a la comarca Ngöbe Buglé porque lo poco que les quedaba de hace 10 años atrás, lo perdieron y ahora no tienen dónde vivir. Al salir de las fincas cafetaleras no saben a dónde irán con sus familias.
Martín Tugrí, de 19 años, quien también viajó a Colón, expresó que ellos sólo fueron en busca de mejores esperanzas, pero fueron echados de estas provincias como personas que no vivieran en este territorio; gracias a que andaban mujeres y niños, no quedaron detenidos.
222En las comarcas indígenas persisten los problemas de desnutrición y falta de atención médica. Muchos no quieren volver a su tierra.
Como joven aspira a tener un lugar donde poder construir un hogar, para dejar de vivir en los campamentos, que no cuentan con ninguna medida de salubridad.
Celina Abrego comentó que sus familiares viajaron a Coclé y Colón a buscar tierras donde cultivar, y al cabo de unos días, al ser sorprendidos en territorios privados, los echaron, que regresaran a su lugar de origen.
Indicó que hace como 10 años tienen de estar viviendo en los campamentos de Roberto Gill, con el cual trabajan en la cosecha del café, pero en estos momentos la cosecha terminó y no tienen a dónde ir. "La cosecha ha sido poca y por lo tanto hemos recibido poco dinero, y eso no alcanza casi para nada".
La deslustrada nahua de Celina y la cara de preocupación junto a sus 10 hijos, demostraban la pobreza del área acompañada por las condiciones infrahumanas que presentan los campamentos que sólo les permiten refugiarse. Aunado a esta realidad aparece la desnutrición y la falta de atención médica que carecen estos grupos indígenas.
La situación de los nativos va más allá, muchos se ahogan en la miseria y la pobreza, sumergidos en medio de la cordillera de Veraguas, Chiriquí y Bocas del Toro, donde son ellos quienes conocen lo que es verdaderamente el hambre.
La legisladora Teresita Yanis de Arias calificó como una vergüenza que pesa sobre el país, la situación que padece la etnia Ngöbe Buglé, que al ser devueltos a Río Sereno no se les brindó ningún tipo de ayuda.
Afirmó que viajó al lugar para conocer dónde residían estos nativos, percatándose que luego de trasladarlos no hubo ningún funcionario público o político, que los visitara para brindarles algún tipo de solución.
Como una sorpresa, catalogó Efraín Araúz, alcalde de Renacimiento, la noticia de que indígenas procedentes de Río Sereno y Monte Lirio eran devueltos a sus lugares en Coclé y Colón, por tratar de invadir terrenos en estas provincias.
Afirmó que al llegar los nativos nuevamente a Río Sereno, el municipio tuvo que asumir la responsabilidad de brindarles la alimentación inmediata a través de una partida, luego fueron distribuidos en los campamentos de las fincas donde habían trabajado.
Detalló que la Policía Nacional los trasladó desde Coclé hasta Río Sereno y de allí la alcaldía los envió en vehículos particulares a las fincas donde laboraban antes de partir.
Pese a la preocupación de los indígenas, Araúz afirmó que un día después recibió la visita de Abel en su despacho, donde pidió a la alcaldía tierras para garantizar la sustentación y educación de sus hijos, pero en el distrito no existen tierras baldías para ellos.
A juicio de Araúz, estos indígenas fueron víctimas del engaño por parte de personas que las invitaron a estas regiones en busca de mejores formas de vida, pero fueron repatriados a su tierra de origen.
Por su parte, Ambrosio Caballero, representante del corregimiento de Monte Lirio, comentó que durante el período de la zafra del café los indígenas son hospedados en los campamentos de las diferentes fincas del área sin costo alguno, mientras está la cosecha. Luego tienen que salir de acuerdo a las condiciones que llegaron con el propietario de la finca.
Indicó que luego de la zafra sólo queda el personal de mantenimiento en las fincas y cada uno tiene que salir para buscar un lugar donde vivir o viajar cientos de kilómetros para llegar a la comarca Ngöbe Buglé.
Añadió que los indígenas no tienen tierras en esta región, solamente son emigrantes que incluso cruzan la frontera para trabajar en fincas cafetaleras de Costa Rica donde según ellos, se les brinda mejores oportunidades.
Algunos indígenas señalaron que en el sector costarricense los dueños de las fincas les brindan mejores condiciones de vida a ellos; los campamentos están acondicionados con luz eléctrica, agua potable y en algunos casos hasta televisión les proporcionan para el entretenimiento.
Piden a las autoridades del gobierno central que por favor se acuerden de ellos que también son panameños y que los apoyen proporcionándoles algún lugar donde cultivar, para que sus descendientes no mueran de hambre.
Engañados y decepcionados se sienten muchos indígenas
Celina Abrego, rodeada de cuatro de sus diez hijos, teme por el futuro de su familia, ya que una vez terminada la cosecha de café, tienen que abandonar las casas de los campamentos donde viven. Ahora que terminó la zafra el dinero no les alcanza y no tienen un lugar adecuado a donde dirigirse.