Colón. Era un padre abnegado y un trabajador incansable que se ganó la estima de quienes lo conocieron como hombre trabajador, pero su tiempo en esta tierra finalizó aquel día que su cuerpo quedó entre las hélices de un motor que lo trasladaba a comerciar café.
Franco Camargo Iglesias de 54 años, recibió cristiana sepultura en medio un viaje largo que hizo el ataúd que llevaba su cuerpo inerte en una lancha que recorrió varias horas desde Colón hasta el Platanal, en la Costa Abajo.
Moradores de los diferentes sectores de la Costa que apreciaban al productor de café, que se ganaba la vida trabajando en el campo para mantener a su familia que siempre esperaban que regresara de sus largos viajes en cayuco, asistieron a los actos.
Rosa Sánchez, esposa de Franco entre sollozos, recordó el esmero que emprendía el padre de sus hijos para llevar a delante a la familia a la que le inculcó el respeto a los demás y el deseo de superación.
Aquella trágica mañana de la muerte de Franco, éste se dirigía a vender café en el sector de Río Indio y también haría algunos cobros del producto que había logrado ubicar. Una gran cantidad de productores, campesinos y la comunidad se desplazaron en sus motores fuera de borda para acompañar en este último adiós al productor del platanal.