A pesar que ya han pasado dos años desde que Velkis García Cedeño fue asesinada de 55 puñaladas, ayer los familiares de esta joven revivieron el homicidio, al presenciar en el Tribunal Superior de Coclé, los rostros de los tres sindicados en este hecho que se resolverá en los próximos días, y en donde se pide la pena máxima para los culpables.
La fiscal Superior de Coclé y Veraguas, Argentina Barrera, quien representa al Ministerio Público en el juicio por jurado de conciencia, solicitó la máxima condena para los responsables. En tanto, el Procurador de la Nación, José Antonio Sossa, se presentó ayer al Tribunal de Coclé para escuchar los alegatos iniciales del caso, señalando que se trata de un incidente muy conmovedor para la comunidad.
"El Ministerio Público espera que se haga justicia", sostuvo Sossa, quien manifestó que desde el primer momento han estado preocupados con las investigaciones. Familiares de los sindicados, María de Arosemena, hermana de María Teresa Umaña, aseguró que son inocentes y que Dios es el único que hace justicia, porque muchas veces se equivocan las personas. "No sé por qué ellos han hecho esto, si el único error de mi hermana fue haberle brindado su amistad a esa joven. Ella y los otros dos sindicados son inocentes", aseguró confiada en el abogado defensor Carlos Carrillo Gomila.
A las 7:00 de la mañana se presentó la madre de la víctima, Emerita María Cedeño y la hermana de Velkis, Dinora Ortega, vistiendo aún de negro e indicando que "en estos dos años no hemos podido descansar, pues no se ha hecho justicia aún por este horrendo crimen".
La estudiante universitaria, Velkis García Cedeño, fue encontrada hace dos años abandonada en el camino de Boca Toma a la entrada de la quebrada conocida como Moja Pollo en Natá. La joven presentaba 55 heridas punzocortantes y sobre su cuerpo habían pasado los neumáticos de un vehículo.
Las investigaciones señalan a tres sospechosos: María Teresa Umaña, supuesta amiga de Velkis, Armando Ortiz y Javier Varela. Por su parte, la madre de Velkis, quien observaba detenidamente a los sindicados, mientras bajaban del vehículo de la Policía Nacional, exclamó: "Dios quiera que se haga justicia en este caso tan horrible". El jurado quedó conformado por una mujer y siete varones.