Aproximadamente 10 hectáreas de flora y fauna del cerro Guacamaya, en Penonomé, provincia de Coclé, fueron consumidas por las llamas de un incendio que demoró seis días en ser controlado por los organismos gubernamentales y voluntarios.
Las investigaciones continúan para determinar si hubo mano criminal. Las pérdidas preocupan a los moradores del lugar y a la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), porque el fuego afectó una de las reservas hídricas más importantes de Penonomé y de la provincia de Coclé.

Las áreas de pastizales de la reserva hídrica del cerro Guacamaya ardieron por unos seis días, un lugar considerado el mayor acuífero de la región conocida como el arco seco de Panamá.
Los bomberos forestales de Penonomé, Natá y Aguadulce, personal voluntario del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) y grupos ambientales de comunidades que protegen el cerro Guacamaya trabajaron por varios días para sofocar el incendio y evitar más afectación en la flora y fauna protegida, por su gran valor para el ecosistema del lugar.

“Lamentablemente la falta de lluvias y las fuertes brisas que se registran en el sector fueron impedimento para que se controlara a tiempo el fuego, que se extendía entre la maleza que caracteriza parte de la diversidad forestal de la reserva y las tuberías que llevan agua potable a diferentes comunidades de la capital coclesana, pues es una zona hídrica”, explicó Hellington Ríos, del Departamento de Áreas Protegidas de la Anam.
Todavía se realizan inspecciones para cuantificar qué cantidad de hectáreas de terreno de las faldas del cerro Guacamaya fue afectada por el incendio forestal, además se trabaja fuertemente para evitar con trincheras que se repita o extienda el fuego a otras zonas.
Para los miembros de los grupos ambientalistas del Cañaveral que se dedican a proteger este cerro, es preocupante que se den estos incendios forestales y hasta solicitaron a la ANAM que investigue si hubo o no mano criminal, pues es necesario sancionar a personas irresponsables si en efecto fue provocado el incendio.
“La verdad es que creemos que ya se han afectado unas diez hectáreas de terreno y es lamentable que se repita un hecho como este, que atenta contra la fauna y flora del cerro Guacamaya que está entre Penonomé y La Pintada”, dijo Roberto Caballero, uno de los ambientalistas de Cañaveral.
En este cerro Guacamaya habitan especies como el venado cola blanca, que está en peligro de extinción.
Adrián de Gracia, director regional del Sinaproc en Coclé, dijo que ellos trabajaron fuertemente con voluntarios para controlar el fuego, pero que es una labor complicada y se hace necesario que las personas tomen conciencia y no provoquen estos incendios que afectan a las comunidades, la flora y la fauna de la reserva que este cerro.
Del área protegida del cerro Guacamaya, la más importante reserva hídrica del distrito de Penonomé, se benefician directamente un total de 42 comunidades de los distritos de Penonomé y La Pintada.
Por otro lado, en el mes de febrero de este año se registraron dos incendios grandes en la provincia de Chiriquí, el primero en el Parque Nacional Volcán Barú en el que de 14 mil 322 hectáreas se quemaron 310 hectáreas, las cuales comprenden 307 hectáreas de pastizales y tres hectáreas de bosques secundarios, según la ANAM.
Estas hectáreas consumidas se recogen en tres incendios de masas vegetales, dos en el Parque Nacional Volcán Barú, en el sector conocido como Los Llanos de Volcán y Potrero Seco; mientras que un tercero se registró en el sector de Tizingal y La Llorona, próximos al Parque Internacional La Amistad.
Se estima que la mayoría de los fuegos son producto de mano criminal.
Lo dijo durante una entrevista con este diario.
- Lamentablemente la falta de lluvias y las fuertes brisas que se registran en el sector fueron impedimento para que se controlara a tiempo el fuego, que se extendía entre la maleza que caracteriza parte de la diversidad forestal de esta región coclesana.
- ANAM