La vivienda del obrero veragüense Anel Herrera, residente en la barriada Las Palmeras en Santiago por más de 20 años, se ha convertido en un pesebre muy visitado por nacionales y extrajeros.
Los que más disfrutan de esta obra, son los niños, quienes se quedan absortos al observar la cantidad de arreglos y luces multicolores que adornan la residencia.

Anel Herrera señaló que su familia comenzó los arreglos del nacimientos a finales del mes de septiembre.
Herrera indicó que cada año es mayor la cantidad de personas que llegan a visitar su vivienda y tomarles fotos.

La residencia en sí es transformada todos los años. “Cuando coge ritmo, nos quedamos sin espacio, ya que la terraza es utilizada como dormitorio, puesto que todo el resto es parte del inmenso pesebre” explicó Herrera.
El propietario señaló que la cocina es parte de los arreglos navideños.
La sala ya no existe, los sanitarios son parte del espectáculo del que muchas personas no salen del asombro al ver tantas luces y adornos alusivos a la Navidad y al Año Nuevo.
De acuerdo con Anel, este trabajo lo hacen como un pasatiempo, pero a la vez resulta una distracción para los niños y adultos.
Herrera expresó que todas las noches reciben las visitas y posadas de gente que llegan, piden permiso y hasta realizan misas y rosarios en su casa.
La familia Herrera no quiso especificar la cantidad de gastos de este pesebre, pero se calcula que el mismo alcanza varios miles de dólares en materiales y adornos, sin la mano de obra.
Para esta familia veragüense, la mayor alegría es ver como los visitantes llegan con sus hijos y se quedan largas horas disfrutando del pesebre o nacimiento.
La idea, según Anel Herrera y su familia, es que aunque en muchos hogares no se conoce la Navidad, allí a su casa puede ir todo el que lo desea y permanecer el tiempo que desee.
Herrera comentó que en las noches se hacen oraciones y bendiciones con la participación de curas de la comunidad e invitados, y añadió que anoche se esperaba a que llegasen más de 3 mil visitantes.