El gobernador de la provincia de Panamá, Eduardo Herrera no está cumpliendo con el acuerdo pactado entre el Municipio de San Carlos y la Gobernación, en cuanto a las restricciones en el número permisos para los paseos a las playas de este distrito.
La información la dio a conocer el presidente del Consejo Municipal Luis Samaniego, quien dijo que este acuerdo se elaboró durante la administración de Susana Richa de Torrijos.
Paralelamente advirtió que de ahora en adelante las autorizaciones para la realización de paseos que tenga como destino los balnearios de San Carlos, deberían ser otorgado por las autoridades municipales de este distrito y no por la Gobernación de la provincia de Panamá.
Samaniego se basó en que son ellos (los representantes), quienes conocen la capacidad de los estacionamientos para buses de paseo y autos particulares que existe en cada una de las playas de sus corregimientos.
Agregó, que a pesar de haber citado al gobernador Herrera a una reunión en el distrito, éste aun no ha ofrecido una respuesta, por lo que reiteró la necesidad de que sea la Alcaldía de San Carlos , la que regule la expedición de los permisos.
Advirtió que el exceso de buses de paseo está generando una serie de problemas, ya que la Policía Nacional no cuenta con el número de unidades ni de vehículos para cubrir todos los balnearios, a pesar de que cada fin de semana se envían más policías.
En lo que va del mes de enero y febrero las playas más concurridas han sido la de San José, Punta Barco, La Hermita y Las Uvas, en donde el fin de semana pasado un bus derrumbo uno de baños construidos por la junta comunal.
Según el listado enviado el año pasado a la Gobernación de la provincia de Panamá sobre la capacidad para buses de 60 pasajeros y colegiales de los balnearios existentes, La Hermita aceptaba sólo 10, La Ensenada 50, Las Uvas 10, Los Panamá 10 y San José 10 busitos colegiales.
También enfatizó Samaniego que por recomendación del Instituto Panameño de Turismo (IPAT) y en cumplimiento de un acuerdo municipal, se está ejerciendo el cobro por la entrada a las playas, teniendo que enfrentar quienes realizan los cobros todo tipo de "ultrajes verbales" por parte de los bañistas.