Vive junto a su familia debajo de unos árboles y en condiciones infrahumanas en la entrada de la comunidad de La Soledad, de la ciudad de Santiago.
Entre llanto, Irena Carpintero, joven indígena, emigró hace cinco años de una apartada comunidad de la comarca Ngöbé Buglé para ubicarse en la entrada La Soledad, en la Vía Interamericana.
Ella pide una mejor oportunidad para superar la pobreza y la miseria en la que vive su familia y muchas personas que han sido olvidadas por las autoridades, como si no fueran panameños.
Irena Carpintero comentó a este medio que, a pesar de vivir en estas condiciones, ya ingresó al Centro Regional Universitario de Veraguas, para convertirse algún día en una profesional y sacar al resto de su familia de estas malas condiciones de pobreza.
No tiene recursos ni para las fotocopias de los módulos de las materias que corresponden a este primer semestre. Sin embargo, dijo que no se rendirá, puesto que es uno de sus anhelos, y que enfrentará los obstáculos con gallardía para poder ayudar a su familia.
La realidad económica de esta familia es cada día más crítica. Para Irena, sus aspiraciones se van lejos y solo piensa en lograr una meta: salir de la pobreza extrema.
Esta humilde familia de indígenas se trasladó a este lugar en busca de mejores oportunidades; sin embargo, la suerte no la ha acompañado, ya que los bajos ingresos económicos muchas veces no alcanzan ni para la alimentación diaria.
Debajo de la sombra de estos árboles, esta humilde familia espera la ayuda de las autoridades gubernamentales o de una mano amiga, amparándose de las inclemencias del tiempo con un plástico y una cama, que apenas se le puede llamar así, lo que indica una muestra palpable de la pobreza extrema que los aqueja.
Joven indígena aspira sacar a su familia de la miseria
El alcalde Rubén Patiño ordenó una evaluación de la situación y coordinará la ayuda humanitaria.