La delincuencia juvenil en el corregimiento de Puerto Armuelles, en Barú, provincia de Chiriquí, es un problema que al pasar de los años, tiene atemorizada a la comunidad en general.
Los constantes robos, hurtos, extorsión y riñas entre jóvenes son hechos cotidianos, los cuales se cometen sin temor alguno, por parte de menores de edad.

En barriadas como el Carmen, San Vicente y el Retorno, para mencionar solo algunas, la situación es cada vez más preocupante.
Ahora, los chicos decidieron cambiar el balón de fútbol que utilizaban años atrás por armas de fuego y drogas, causando temor entre la población baruense.

Los índices de la delincuencia juvenil de acuerdo con las estadísticas en Barú se incrementaron en los dos últimos años.
Mientras en el 2010 se registraron 26 robos y asaltos a mano armada, en el 2011 se elevó la cifra a 34; en tanto, ya van 26 en los seis primeros meses de este año.
El sociólogo Jorge Mendives atribuye este fenómeno social a múltiples factores, entre ellos, desempleo, desintegración familiar, falta de valores éticos y morales.
“Esta situación provoca deserción en los estudios y la afiliación del adolescente en pandillas del área y venta de drogas.
De acuerdo con Mendives, estos jóvenes, cuyas edades oscilan entre diez y 17 años, mantienen sus barrios controlados.
En relación con las armas de fuego, solo en este mes la Policía ha decomisado nueve de diversos calibres.
En Barú existen 8 pandillas reconocidas, las cuales se dedican al tráfico y venta de estupefacientes, portando armas de forma ilegal.
Jorge Castillo, director del colegio San Antonio, en Puerto Armuelles, indicó que hace muchos años se podía transitar sin peligro alguno, por las vías, pero ahora los menores de edad las tienen acaparadas.
Por su parte, el mayor de la Policía en Barú, Rubén Vargas, admitió la situación imperante, y agregó que se hacen esfuerzos por parte de la Policía para disminuir la ola de violencia que azota la región.
Añadió que es una tarea ardua que empieza desde el hogar.
De acuerdo con el oficial, se implementan capacitaciones de seguridad y prevención en el consumo de estupefacientes en diferentes centros educativos y primarios del sector.
Se incentivan desfiles “Por la paz; No a la violencia; Sí a los valores”; todo con el objetivo de contrarrestar este flagelo.
Manifestó que esto se le atribuye a la disfuncionalidad que hay en los hogares, donde no existe una figura paterna que autorice y discipline a los muchachos.
“La situación es más preocupante cuando cada día que transcurre, más jovencitos ingresan a este mundo que, lejos de proporcionarles beneficios, puede causarles un mal que, de no controlarse a tiempo, los conducirá a la cárcel o peor aún al cementerio”, agregó el jefe policial.
En tanto, Ditzania González, encargada del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) en Barú, manifestó que se busca a través de capacitaciones, giras turísticas, eventos deportivos, motivar a los adolescentes y jóvenes a que se involucren en actividades sanas y recreativas.
Agregó que a través de los diferentes programas se orienta y capacita a los jóvenes, brindándoles atención a las familias que presentan un cuadro de violencia doméstica, abandono, maltrato o abuso en menores de edad.
Para Bartolo Santamaría, residente en Puerto Armuelles, “es un verdadero peligro caminar por las calles en las noches.
Dijo que lo mejor es no salir, a menos que sea una urgencia, para evitar cualquier robo.
Santamaría comentó que fue objeto de un asalto a mano armada por niños de diez años.
Molesto, se preguntó: ¿dónde están los padres de esos menores de edad?”
Lo que dice el Código Penal
- En el Artículo 215- C se establece que el que maltrate a un menor será sancionado con prisión de 1 a 6 años.
- Una de las conductas que se tipifica como maltrato de menores es el utilizarlo o inducir a que se le utilice, con fines de lucro, en la mendicidad, en fotografías, películas pornográficas o en propaganda o publicidad no apropiada para su edad.
Mecanismos para frenar la delincuencia en el sector
- En una reunión celebrada con las autoridades y denominada “rendición de cuentas”, miembros de los estamentos de seguridad y la comunidad de Puerto Armuelles establecieron la aplicación de nuevos mecanismos para el ataque a la delincuencia, a través de los programas de Vecinos Vigilantes, Transportistas Vigilantes, Comercios Vigilantes, y una colaboración más dinámica y participativa entre la comunidad, la Policía Nacional y el Ministerio Público para lograr los resultados.