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La cocina Parroquial


Todo pueblo por pequeño que sea, tiene arraigadas costumbres y tradiciones propias del lugar, por lo que el distrito de Bugaba no escapa de ello.
Es así como "La cocina parroquial" se ha mantenido por espacio de 30 años, cuando abrió al público por vez primera, ofreciendo al público comidas típicas de muy buena calidad a precios módicos.
En la actividad participan los siete sectores que componen la Parroquia de La Inmaculada Concepción, quienes trabajan arduamente los días que funciona esta cocina, la cual, a juicio de Micaela Guerra, coordinadora de la Pastoral de los Derechos Humanos, el éxito mayor se debe a la ubicación de la misma, frente a la barrera de toros, la cual funciona desde hace muchos años en la "placita del ferrocarril" como la conocen la mayoría de los chiricanos.
Quienes han visitado este lugar se habrán podido percatar de un mural que se exhibe, el cual se hace en memoria de alguna persona connotada de la comunidad, que haya fallecido durante el año, añadió Guerra, quien señaló que este año el mismo era un homenaje póstumo a la memoria de la señora Senovia Branda.
La señora Guerra enfatiza el hecho de que la mayoría de las personas que laboran dentro de la cocina parroquial tienen vigentes los certificados de salud y el resto se le dictan charlas y se le ofrecen películas, a fin de crear conciencia en el cuidado que conlleva la manipulación de alimentos para la venta al público. Además, indica que todas las carnes, aunque son donadas cumplen con las medidas sanitarias exigidas por las entidades de salud, porque los feligreses año tras año regalan desde las gallinas hasta las reses que se utilizan en la preparación de los alimentos.
La fuente manifiesta que tanto los visitantes a las festividades de La Candelaria como las autoridades se acercan a consumir las comidas que se ofrecen en ese lugar.
SECTORES APORTAN PRODUCTOS PARA LA VENTA
Uno de los aspectos más importantes que se puede observar, es la organización de todo el engranaje que hace posible el éxito de esta actividad, ya que cada sector aporta los productos que se utilizan en la preparación de los alimentos; además de ofrecer la mano de obra gratuitamente de unas 60 a 90 personas.
El sacerdote y dos miembros laicos del mismo sector figuran como los responsables principales en cada una de las jornadas, que comprenden 12 horas cada una, las cuales son cubiertas por el sector designado; además cada una de las secciones cuenta con un coordinador.
Los fondos recaudados (un estimado de B/.7 mil) con esa actividad son destinados a la formación de 500 a 600 personas aproximadamente, quienes trabajan en las diferentes pastorales que se llevan a cabo en todas las comunidades que componen la Parroquia de La Concepción.
Uno de los atractivos principales de la cocina parroquial es su diseño, el cual tiene una pequeña variación aproximadamente cada cinco años, ya que las estructuras, confeccionadas generalmente de Cañazas y Caña Blanca, son guardadas con mucho cuidado para que puedan ser utilizadas el siguiente año, según Guerra el diseño de la misma se hace dependiendo de la realidad que se vive.
DESDE 1970 UN GRUPO DE CATOLICOS COLABORAN
La historia de la cocina parroquial se inicia en el año 1970, cuando un grupo de fieles católicos deciden adquirir recursos económicos para destinarlos a la formación cristiana de personas encargadas de diseminar los conocimientos adquiridos a sus respectivas comunidades.
Personas procedentes de los sectores de la Frontera, Renacimiento, Volcán, San Andrés, Santa Marta, Solano, La Concepción y Boquerón ofrecen sus servicios gratuitos para brindar al público consumidor ricas comidas típicas, que incluyen el tradicional sancocho, los almojábanos, tamales, carnes ahumadas, arroz con guandú, entre otras; las cuales se venden durante los días de La Candelaria.


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33166
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América