"La mordí antes que me picara", dijo Andrés Gardin, de 57 años, quien muestra con orgullo una serpiente conocida como "bocaracá" más grande que él, y que permanecía escondida cerca de las instalaciones de la procesadora del Residencial José Dominador Bazán, antiguo Davis.
"No le temo a nada ni a nadie, sólo a Dios", indicó el famoso pelacocos que utiliza sus dientes para pelarlos y quien camino a su trabajo encontró el reptil que tiró tres veces para picarlo.