Chiriquí. Una menor de 12 años residente en el corregimiento de Santa Cruz, en el distrito de San Félix, con vergüenza, llena de tristeza y con un dolor desgarrador en el alma admitió que fue víctima de una violación carnal por parte de su padrastro Abel Montenegro Almanza.
Detalló que la noche del 7 de febrero se quedó sola en la casa con su padrastro en virtud de que pensaba que era viernes para ver la novela, pero lastimosamente era sábado. Su padrastro estaba acostado en su cuarto.
Mientras Dalis Damaris Pinzón, de 38 años, su madre, compraba la cena en la tienda de la localidad, el agresor "Abelito" como le apodan, le dijo a la menor que pasara al cuarto y al entrar ella, le ordenó que se quitara el "jean" que tenía puesto. Ella le preguntó para qué y él, en forma autoritaria le repitió que se lo quitara.
La menor con temor se lo quitó y luego le ordenó que se quitara la ropa interior y que lo hiciera rápido y al hacerlo le indicó que se acostara sobre la cama.
"Cuando yo me acosté, él se me puso encima y me penetró, yo no aguanté y le dije que se quitara... (la menor dijo que comenzó a llorar, pero él continuó), yo lo empuje y me dijo que cómo lo iba a dejar con las ganas, al pararme estaba votando sangre", relató la niña.
Además, explicó que al salir del cuarto, Abel le manifestó que si llegaba a decir lo que había pasado a su madre o hermanos se las iba a pagar.
"Yo pido a las autoridades que lo agarren, porque siento miedo de que vuelva hacerme algo, a mi madre o a mis hermanos, quiero que pague por lo que hizo", expresó.
La madre, aseguró que el hecho ocurrió el pasado 7 de febrero en el lapso de las 7:30 p.m. a 8:00 p.m., cuando ambos estaban solos.
Manifestó que desconocía del caso hasta el 25 de marzo, cuando en la noche la menor fue a la letrina con su hermana a orinar y al enfocarla con un foco de mano se dio cuenta que sus hijas estaban llorando.
Al acercarse, la menor le contó que "Abelito" la había violado hacía mes y medio atrás, pero no se atrevía a decirlo porque el padrastro la había amenazado y tenía miedo.
La menor le imploró que no le hiciera nada, pero Damaris agregó que con gran coraje y enojo despertó a su marido, con el cual llevaba 12 años de unión, y tuvo una hija, y le reclamó.
No obstante, el hombre se paró de la cama, recogió sus pertenencias y salió para la casa de su madre, sin decir una palabra.
Ella al ir a la casa de su suegra, lo encontró acostado en una hamaca y al verla rompió a llorar como un bebé y le dijo que lo había hecho porque la niña con su cuerpo lo provocaba.
Pinzón asegura que de inmediato interpuso la denuncia ante la Personería Municipal y al enviar una boleta de captura el ciudadano había desaparecido. Hasta la fecha desconocen su paradero.
En tanto, la Personería Municipal de San Félix confirmó el caso e indicó que fue tramitado a la Fiscalía Quinta del Circuito del Tercer Distrito Judicial para que continúen con las investigaciones.
Se presume que Abel puede estar en Bocas del Toro o en Colón.