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Miel orgánica: perspectivas y ventajas


La miel orgánica se conoce como la industrialización de un producto libre de contaminante, cultivado bajo un riguroso sistema exento de infestación de cualquier químico que ponga en peligro su calidad.
En Panamá aún no existe este tipo de fabricación, sin embargo, ello no resta valor al producto realizado en nuestro país.
Estudios han determinado que la miel que se obtiene y cultiva en el territorio nacional cuenta con un alto grado de calidad que se da gracias al procedimiento con que se desarrolla.
La exclusión de cualquier tipo de contaminante que altere o disminuya su calidad exige que ésta se procese un una zona virgen que no haya sido expuesta a plaguicidas, herbicidas o abono folia, entre otros, utilizados generalmente por agricultores de las áreas de producción.
No obstante, en Panamá la miel se cultiva en áreas de producción de naranjas, de arroz, pepinos, zapallo y otros, que son productos que utilizan un alto grado de contaminantes, por lo que las colmenas por estar cerca de estos cultivos, se perjudican.
En esta provincia las áreas de la zona indígena en Cerro Iglesia y Hato Chamí, son consideradas como terrenos propicios para este tipo de cultivo en particular, pues estas tierras jamás han sido utilizadas para el desarrollo de las labores agrícolas, por lo tanto se encuentran libre de cualquier contaminante.
El encargado del programa de Apicultura en Chiriquí, Erick Delgado, manifestó que aunque se conoce sobre la gran demanda de esta miel en el mercado, aún los inversionistas no han establecido claramente los requerimientos de estos países para el desarrollo de la producción.
¿QUE SE REQUIERE?
Para desarrollar la industria de la miel orgánica se necesita un certificador extranjero que determine las áreas del país que servirían para la producción de esta variedad.
Este profesional debe ser contratado por los apicultores nacionales y será quien decida los requerimientos exigidos por los grandes inversionistas para adquirir la calidad en lo que refiere a la alimentación y el manejo de las colmenas.
Se requiere que durante el periodo de escasez de las colmenas éstas sean alimentadas en un 90% con miel y del 10 al 20% con azúcar, lo que para los técnicos de la producción en Panamá conllevaría muchos gastos, pues en la actualidad resulta mucho más económico alimentar las colmenas con azúcar que con que la propia miel.
El azúcar, según los exigentes de este nuevo mercado, hace que se pierda este control, ya que contiene otros aditivos diferentes que provocan alteraciones al producto.
Además el agricultor debe sacar todo el residuo de miel que quede en la colmena antes de que llegue el periodo de cosecha para evitar que se mezclen los líquidos y se pierda la calidad exigida.
Las láminas de cera en las colmenas deben ser recubiertas con cera de abeja natural y no con cera plástica.
Las cajas, tapas y demás materiales para la fabricación de las colmenas en donde las colonias de abejas habitan deben ser de madera, sin pintura.
El control de la maleza en los apiarios debe hacerse de forma manual, sin el uso de ningún herbicida.
A pesar de los beneficios de la miel orgánica, se teme por el costo que pueda representar para los productores, aunque se especula que superaría en un 40% el precio actual.
Adicional a ello, los productores tendrían sólo que cosechar en áreas específicas y esto provocaría más gastos, en cuanto a traslado a grandes distancias para el mantenimiento a sus colmenas.
Lo cierto es que significaría una transformación total al sector apícola en Panamá, ya que se cambiarían todos los esquemas hasta ahora utilizados, acaparando más y mejores mercados.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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