Chiriquí. Pese al diálogo que sostuvieron representantes de los gobiernos de Costa Rica y Panamá, ayer en la provincia de Chiriquí, aún persiste la crisis comercial y de convivencia surgida en la zona fronteriza. El director general de Política Exterior de Panamá, Alfredo Castillero Hoyos, sostuvo que es evidente que existe la voluntad de ambas partes en solucionar el problema, no obstante, sólo se logró suspender provisionalmente por unos días la medida del paso vehicular, no así las disposiciones impositivas en donde se incluyen las de materia comercial.
Apuntó que para hoy las autoridades costarricenses prometieron tener una respuesta temporal en lo que se refiere a la compra de mercancías en empresas panameñas. Con relación a que si esas medidas afectarían las relaciones entre Panamá y Costa Rica, por ende las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio, Castillero aseguró que confía en que estas no se malogren.
En tanto, el presidente de la Cámara de Comercio de Paso Canoa, Eduardo Jordán, precisó que solicitan una reconsideración de las medidas de cero tolerancia impuestas por Costa Rica en contra de Panamá, pues es una disposición asfixiante, al igual que el restablecimiento del libre tránsito vehicular a ambos lados del cordón fronterizo.
Por su parte, el presidente de la comisión de las fuerzas vivas de la comunidad costarricense, Alfonso Padilla Campos, dijo que la medida impuesta a través del gerente de Aduanas de Costa Rica, Oscar Vinda, constituye una aniquilación económica para los pueblos fronterizos. Los comerciantes advirtieron que si no se encuentra una respuesta definitiva para finales de mes, procederían con un cierre permanente del área de Paso Canoa.