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Relato de una tragedia en los campos de Playa Chiquita


Una inesperada tormenta lluviosa con vientos fuertes y características de un tornado, en horas del mediodía del 17 de agosto, ocasionó una de las últimas tragedias ocurridas en Panamá Oeste.
El fenómeno de bajas magnitudes azotó varias áreas, causando la muerte de cuatro trabajadores de una granja de la compañía Toledano, ubicada en Playa Chiquita, en La Chorrera.
Estos obreros fueron fulminados por un rayo, mientras que otros tres resultaron gravemente heridos.
Por otra parte, en el Asentamiento Campesino El Progreso, en Puerto Caimito, 24 viviendas con carácter de temporales, sufrieron pérdidas materiales de consideración como son voladuras de techo, perdidas de enseres y otras se derrumbaron por completo, debido a las fuertes ráfagas de vientos que arrasaron las casas de zinc y madera.
En Arraiján, el siniestro hizo estragos en las comunidades de Vista Alegre, Nuevo Arraiján, parte de las áreas revertidas, y Burunga, sector que resultó más afectado por los fuertes vientos huracanados provocando al menos un centenar de damnificados, voladuras de techos, árboles caídos, viviendas derrumbadas y familias llenas de pánico por el desastre.
Autoridades del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) del área oeste, precisaron que el fenómeno afectó varios sectores.
Precisaron que una vez registrado los daños, el cuerpo de socorros, bomberos, policías y autoridades del distrito se apersonaron a las áreas de mayor riesgo para salvaguardar las vidas de las personas.
HECHOS SIMILARES
En 1992, iguales hechos se registraron en San Miguelito, Juan Díaz, y en la comarca de Kuna Yala de Nabangandí, donde se reportaron pérdidas de vidas y materiales de consideración, una veintena de casas destruidas y un aproximado de medio centenar de damnificados.
Los expertos en meteorología de esa época, caracterizaron al fenómeno repetido con menor intensidad en otras regiones como un tornado en forma de embudo que descendió de una nube tormentosa cuya presión desbastó con todo lo que se encontró en su paso.
Explicaron que este tipo de fenómeno ocurre debido a la ubicación de nuestro país en latitudes tropicales, por lo que está influenciado por la dinámica atmosférica de los dos hemisferios, al coincidir los vientos en la zona forman lo que se ha de llamar área de convergencia, donde las presiones atmosféricas tienen la tendencia a disminuir. De ésta se crea una dinámica de centros de bajas presiones.
Este factor sumado a la gran humedad resultante de los procesos de evaporación en el trópico y el calor, debido a la incidencia de una mayor radiación solar también en la misma área, crean en conjunto un clima propicio para producir nubes de tormentas conocidas con el nombre de cumulus-nimbus. Estas generan corrientes descendentes que producen fuertes vientos que impactan contra el suelo, además producen desde lluvias de granizos hasta tornados y huracanes.
POBLACION ALARMADA
Informes meteorológicos del departamento de Geociencias de la Universidad de Panamá descartaron la presencia de un tornado en esos lugares, al que caracterizaron como nubes tormentosas con fuertes ráfagas de vientos predominantes en épocas lluviosas que por lo general ocurren durante la estación lluviosa hasta finalizar el año.
A pesar que un grupo numeroso de hogares del sector padecen necesidades, autoridades locales se empeñan en iniciar el proceso de un informe socioeconómico sin darle un seguimiento a estos casos en las que muchas de estas personas están por debajo del salario mínimo y los pocos recursos que perciben sólo les alcanza para satisfacer sus necesidades básicas.
Hogares humildes como es el caso de cuatro familias de Burunga, que comparten un inmueble de alquiler debido a la escasez de recursos, están solicitando donaciones de enseres, alimentos y lo más apremiante para ellos, la reparación del techo.
Por su parte, Carmen Elena Sanjur, una de las inquilinas de los cuartos de alquiler afectados por el vendaval, dijo que la tensión y el nerviosismo los atacó al darse el fenómeno.
La afectada explicó que la lluvia de granizos provocó en el techo orificios y lo más impresionante para los ocupantes del inmueble, fue cuando la brisa tomó fuerzas y les voló completamente el zinc.
La inquilina dijo que entre las familias damnificadas que perdieron la gran mayoría de sus enseres, se encuentra un niño enfermo de anemia falciforme que requiere de un tratamiento medico especial.
Indicó que se dirigieron a la Junta Comunal a conversar con el representante para que les donara algunos enseres, sin embargo, éste les respondió que cuenta con una partida de 10 mil balboas y les recomendó apersonarse al municipio o los legisladores, quienes verdaderamente reciben dinero.
Agregó que el día del fenómeno las autoridades del distrito no se presentaron al lugar de los hechos, quedando desprotegidos y sólo con la ayuda de los vecinos, han logrado mantenerse.
Reiteró que les informaron de una partida de 20 mil balboas que fue entregada por la presidenta Mireya Moscoso al Municipio de Arraiján, no obstante, tal ayuda aún no les ha llegado.
Entre tanto, el alcalde de Arraiján, Jaime Barroso, negó que cuente con tales fondos para ayudar a los damnificados, a quienes calificó de mentirosos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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