Chiriquí. Más de un centenar de personas se dieron cita en la Iglesia Sagrada Familia de David para celebrar la misa crismal, dedicada a los sacerdotes, con el propósito de renovar los votos que una vez hicieron, de servir con amor y fidelidad las enseñanzas de nuestro señor Jesucristo.
La eucaristía fue precedida por el obispo de la diócesis de David Monseñor José Luis Lacunza, y en ella participaron sacerdotes de las demás parroquias de la provincia. Durante su sermón, Monseñor hizo un llamado a la feligresía a que no hicieran de esta Semana Santa, una semana de paseo, sino, una semana de oración y reflexión sobre la muerte y resurrección de Jesucristo.
Recalcó, que la cuaresma es un tiempo atractivo, tiempo de gracia y misericordia; de cambio y arrepentimiento que nos propone entrar en nuestro corazón y encontrarnos con nuestra vida, con su rumbo, para corregir y avanzar hacia Jesús.
Además, que este tiempo exige de nosotros un cambio radical de nuestra mentalidad y en consecuencia de nuestra existencia, pues es como un entrenamiento de 40 días, en donde ponemos en práctica una vida cristiana para experimentar con Cristo la resurrección.
Monseñor José Luis Lacunza destacó, las palabras del sumo pontífice Juan Pablo II, quien pide que en esta Pascua es importante que la humanidad en general tenga el pleno conocimiento de que " hay mayor felicidad en dar que en recibir".
Agregó que no se trata de un simple llamamiento moral, ni de un mandato que llega al hombre desde fuera, la inclinación a dar está radicada en lo más hondo del corazón humano y toda persona siente el deseo de ponerse en contacto con los otros, y se realiza plenamente cuando se da libremente a los demás. Lacunza solicitó que esta época permita a todos vivir una comunión con Cristo, entregándonos a él en cuerpo y alma.