B. del Toro. Propios y extraños ven con preocupación los miles de pies de maderas apostados a lo largo de la carretera Almirante-Changuinola, en la provincia de Bocas del Toro.
La foto muestra uno de los grupos de cuadros de madera fresca, lo que indica que la tala continúa, a pesar de que en el lugar las autoridades pretenden el derribo de árboles solamente para la construcción de casas de los campesinos.
El triste espectáculo se observa a diario, contrario a lo que indica la ley. Se transporta madera de noche y hasta fines de semana, la cual es trasladada en su mayoría hacia mueblerías del interior y la ciudad capital.
En entrevista previa, un alto funcionario de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), Julio Alcedo, dijo que los bocatoreños no han tomado conciencia de la importancia que representa salvaguardar los bosques.