A pesar del auge vertiginoso que en materia hotelera vive en estos momentos la provincia de Coclé, productores y artesanos de esta región del país consideran que su situación económica en nada ha cambiado debido a que los insumos alimenticios no les son comprados a ellos sino en la ciudad de Panamá.
“En su mayoría, los hoteles de playa de Coclé y los todo incluido compran la mayor parte de los productos para preparar las comidas en el Mercado de Abastos de Panamá, pues es al por mayor, más barato y allí encuentran todo lo que buscan”, manifestó el gobernador de la provincia, Juan Carlos Rodríguez.
Sostuvo que muchos coclesanos pensaron que con el establecimiento de estos hoteles tenían garantizada la venta de sus productos y artesanías, pero no es así.
“Puede que menos de un 30% de la población de Coclé vive del turismo de manera directa, pues otros se dedican a ser empleados y otros son independientes, pero aunque no se les esté comprando a nuestros productores, sí sabemos que ha mejorado la situación con la llegada de los hoteles, pues ahora hay más negocios, más empleos, la gente que no trabajaba antes ahora puede hacerlo”, dijo Rodríguez.
Jorge Martínez, productor de guineos, plátanos y naranjas del norte de Antón, aseguró que para él nada ha cambiado porque a diario sale como puede al mercado del distrito y es allí donde vende sus productos, y mal que bien logra llevar el sustento a su casa.
Para Martínez, el turismo es bueno y ha hecho que la provincia sea más conocida a nivel mundial, sin embargo, no ve que este crecimiento les llegue a ellos de manera directa porque sus vidas siguen igual que hace diez o más años.
En tanto, Magdaleno Rodríguez, que se dedica a la confección de artesanías con la piedra de jabón, aseveró que el turismo de playa está por encima de ellos y no reciben grandes propuestas para vender sus artesanías a turistas.
Rodríguez espera que la Autoridad de Turismo de Panamá haga una ley que obligue a los hoteles a tener puestos de venta de artesanías permanentes, pero no para ellos, sino para los campesinos y artesanos, de forma tal que el negocio sea rentable.
El Valle sí se beneficia
No obstante a estos criterios, en regiones como El Valle de Antón, la Cámara de Turismo asegura que sí se vive del turismo, pues poco a poco se han preparado y en cada hogar hay venta de plantas, productos y artesanías, lo que hace que los turistas se interesen y compren a los campesinos y productores de este lugar.
Marielena de Urriola, presidenta de la Cámara de Turismo de El Valle de Antón, declaró que en frutas, vegetales y plantas de jardín se consume el 75% de la producción en El Valle y el otro 25% los compran en el mercado de abastos, lo que para ellos es importante porque los turistas nacionales y extranjeros y los dueños de restaurantes y hoteles compran plantas en los viveros de las casas y en el mercado de El Valle.
“Desde hace más de tres años tenemos más beneficios de promoción turística, mejoras en las calles y otros servicios, pero la economía de El Valle se basa desde el que vende el combustible que mueve a los turistas, que son llevados a sitios donde un personal contratado los atiende; claro que vivimos del turismo porque si no nadie vendría a visitarnos, consumir y dejar beneficios”, expresó de Urriola.
Reciben apoyo
Juan González, productor y vendedor en el mercado de El Valle de Antón, aseguró que logra vender sus productos agrícolas porque los turistas van y compran, aunque le han comentado que en los hoteles de playa no compran las artesanías ni los productos porque los adquieren en la capital.
“Si me preguntan si el crecimiento del turismo ha beneficiado a los más pobres, diría que en El Valle siempre se nos apoya y se nos compra el producto, pero esto no pasa en los hoteles de playa porque son un mundo aparte, aunque sí ayudan con empleos y contratan gente de la región”, manifestó González.