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Un enemigo silencioso y mortal de la naturaleza

Se tomarán los datos de las personas que ingresen a los parques como medida de seguridad.


Rocío, no sabe qué hacer. Está preocupada porque todos los años, las consecuencias por la mala práctica del hombre lesiona los intereses de su preciado ecosistema.
Cada año ve con lástima, cómo el impresionante volcán Barú es cubierto de humo y llamas, por la irresponsabilidad de la mano del hombre que cada vez atenta con su propio entorno.
Reside en el sector de Cerro Punta, y dice que la campaña para concienciar a la población es constante, sin embargo, cada vez son más los desastres naturales.
Ella es parte de uno de los tantos grupos ambientalistas que se ubican en Volcán, que ya no viven tranquilos, mucho menos durante los primeros meses del año.
En este tiempo es cuando más se presentan los incendios forestales dentro del Parque Internacional del Volcán Barú y el Parque Internacional La Amistad.
Apuntó que en el área se da el nacimiento de muchos ríos que en su curso sirven para dotar de agua, las fuentes que abastecen del vital líquido a la comunidad.
Este es un enemigo que ataca sin avisar; de pronto, llamaradas de fuego y humo cubren parte de nuestras fuentes y con esto el anhelo de gozar de un aire puro.
Pero la naturaleza es bendita, así como se destruye se reestructura, pero lamentablemente no en su totalidad, porque la vida de animales y algunas especies, con el tiempo se han ido perdiendo para siempre.
De acuerdo a las estadísticas de la Autoridad Nacional del Ambiente, el mayor riesgo de incendio se registra entre los meses de enero a abril, por el aumento de visitantes.
Además, debido a las fuertes brisas que se dejan sentir durante esta temporada, lo cual propicia la propagación de estos siniestros.
Sólo durante el 2006 se registraron tres incendios forestales que destruyeron al menos 90 hectáreas de bosques del Parque Nacional Volcán Barú. Asimismo ha ocurrido en los años anteriores, afectando más de mil hectáreas.
Mario Gómez director de la Autoridad Nacional del Ambiente en Chiriquí, comentó que hay que poner un alto, porque no se puede permitir que todos los años tengan que enfrentar los mismos problemas.
Dijo que las zonas protegidas son un legado de la naturaleza que todos deberían conocer, porque hay que ir disminuyendo los peligros que atentan contra el ambiente.
Señaló que por ello se ha dispuesto una nueva disposición que servirá para poder controlar el problema.
Explicó que se instalarán seis garitas de inspección en Los Llanos, Camiseta, Alto Chiquero, Las Nubes, Piedra Candela y Volcán.
Según registros, se estima que un promedio anual de 5 mil visitantes de 43 nacionalidades ingresan a estas áreas.
Los bosques de Panamá contienen una diversidad de plantas y animales que no existen en la mayor parte del mundo.
Estas especies de fauna y flora que se desarrollan en estas zonas representan un recurso muy valioso para el país.


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260088
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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