P. Oeste. Desde que aparecieron los tres primeros casos de personas infectadas con el virus del Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA) en Panamá Oeste en 1987, la cifra ha alcanzado un total 597 hasta el mes de noviembre de este año.
Según cifras de la Coordinación de Epidemiología Regional de Panamá Oeste, el 2002 fue el año en que se registró el mayor número de personas con SIDA seguido de los años 2000 y 2001 con 69 casos de HIV positivo.
Según el director médico del Hospital Nicolás Solano de La Chorrera, Abel Ibarra, los pacientes con SIDA en el área de Panamá Oeste aún deben acudir al Complejo Metropolitano de la Caja de Seguro Social o al Hospital Santo Tomás para recibir la Triple Terapia.
No obstante, ya se cuenta con el personal médico a excepción de una enfermera formalmente designada, que recibirá la debida capacitación en el Hospital Santo Tomás, para luego comenzar a aplicar la Triple Terapia en el Hospital Nicolás Solano. En cuanto a la relación de infestación, por cada tres hombres con SIDA hay una mujer y del total que existen, unos 455 hombres y 142 son mujeres.
Los centros de atención que están ubicados dentro de las mismas fincas cuentan con el apoyo económico de los propietarios de estas, quienes asumen el costo de las meriendas y comidas que se les brindan a los niños.
Estos programas tienen una duración de tres meses en cada finca, a partir del mes de noviembre o diciembre, cuando inicia la zafra cafetalera dentro de las fincas, y a pesar de los inconvenientes que se tuvieron que enfrentar, según Valdés, ha permitido mejorar la calidad de vida de estos niños.
El lugar destinado para albergar a los niños, aunque es muy limitado físicamente, pues es dentro de los mismos campamentos, señala que ha sido acondicionado tomando en consideración la actividad que se desarrolla.
Manifestó que los padres han acogido de manera positiva este proyecto, pues han aprendido que dentro de las fincas sus hijos tenían riesgos permanentes por la inseguridad ambiental que existe.
En el desarrollo de los programas intervienen la Universidad Autónoma de Chiriquí, como organismo capacitar que proporciona a las docentes; los caficultores que apoyan económicamente y permiten el desarrollo de este dentro de sus fincas; Casa Esperanza, como organizador y la UNICEF con su apoyo y asistencia.
Para este año se tiene previsto la participación de unas ocho fincas ubicadas en las tierras altas de la provincia de Chiriquí, entre las cuales están: Café D" Eleta, Café Olé, Los Cantares, La Esmeralda, La Panda, El Encanto, Café Kotowa, Los Alpes.
Hasta el año pasado unos 480 niños participaron del programa, lo cual representa aproximadamente un 40% de los niños que se mantienen dentro de las fincas cafetaleras.