Randy Moss es reclamado por los Titans y los Vikings se quedan en plena crisis


El polémico receptor abierto Randy Moss ya tiene un equipo que desea contar con sus servicios y son los Titans de Tennessee que lo han reclamado de la lista de bajas en la que fue incluido por los Vikings de Minnesota a los que deja en plena crisis por su llegada y despedida en menos de un mes.


Fuentes cercanas al jugador han confirmado a varios medios de comunicación en Nashville que Moss está listo para incorporarse a los Titans, que le pagarán lo que le resta de contrato.


Mientras, Brad Childress, el entrenador de los Vikings, aunque no quiso responder a preguntas concretas sobre los motivos de baja de Moss del equipo, si admitió dos días después de haber tomada la decisión que se equivocó cuando lograron su traspaso el pasado 6 de octubre de los Patriots de Nueva Inglaterra.


"Fue una decisión equivocada", admitió Childress al referirse al acuerdo con los Patriots que les costó los derechos de selección de la tercera ronda del próximo sorteo universitario. "Tengo que aceptar que no hice bien las cosas y por lo tanto debo rectificar de inmediato".


Por su parte, el dueño del equipo Zygi Wilf, que con el fichaje de Moss incrementó su nómina en cinco millones de dólares más, no ha querido hacer ningún comentario al respecto.


Childress, que ha sido sometido a las mayores críticas, después de calificar su decisión de "muy pobre" razonamiento, quiere pasar página y centrarse en la difícil situación deportiva por la que atraviesa el equipo con marca perdedora de 2-5.

 

La abrupta salida de Moss fue simplemente el drama más reciente de una larga temporada, la cual ahora se complica ante el poco éxito deportivo de un equipo que inició con aspiraciones de llegar al Super Bowl.


Desde la llegada tardía del veterano mariscal de campo Brett Favre, de 41 años, a los entrenamiento, continuando con la investigación de la NFL sobre sus presuntos mensajes inapropiados de hace algunos años y ahora con la baja de Moss, la temporada de los Vikings ha estado plagada de distracciones y está en peligro de salirse completamente de control.


"Cada vez que vengo a trabajar veo los camiones de los noticiarios estacionados allá afuera", comentó el linebacker Ben Leber. "Siento como que está pasando algo. Me aproximo y mantengo los oídos abiertos".

 

Todo comenzó con otro largo cortejo durante el verano de Favre, quien nuevamente consideró el retiro después de llevar en enero a los Vikings a la final de la Conferencia Nacional (NFC).


Childress envió a tres de sus jugadores más influyentes a la casa de Favre en Misisipí en agosto para convencer al mariscal de campo que siguiera una temporada más con el equipo.


Favre ha tenido problemas dentro y fuera del campo esta temporada. Su rating de 69,8 es el vigésimo noveno en la NFL, donde juegan 32 equipos, y ha sufrido 11 intercepciones, después de que en toda la campaña pasada sólo tuvo siete.

 

Además, la liga lo investiga por acusaciones de que envió mensajes inapropiados a una empleada de los Jets de Nueva York, cuando ambos trabajaban para el equipo en el 2008.


Después, Childress, ante la lesión de los receptores Sidney Rice y Percy Harvin, otorgó una tercera selección del sorteo universitario a los Patriots a cambio de Moss, un jugador con un largo historial de enfrentamientos con entrenadores y directivos, pero sobre todo con la prensa.


Solamente la fuerte personalidad del entrenador Bill Bellichick, de los Patriots, hizo posible que su permanencia con los Patriots fue la más tranquila y exitosa que ha tenido desde que llegó a la NFL.


El incidente más reciente ha colocado a Childress en la mira y aunque el dueño Wilf no ha hecho comentarios todo apunta a que la continuidad del entrenador está en peligro, aunque la pasada temporada firmó una extensión de contrato por cinco años más.


Durante la rueda de prensa de hoy, miércoles, con los periodistas, Childress no aclaró ninguna de las dudas que pesan sobre la marcha del equipo, pero si admitió que la situación no era la mejor en ninguno de los aspectos.


Moss tuvo 13 recepciones, una ganancia de 174 yardas y dos anotaciones en cuatro encuentros con los Vikings, y nunca emergió como la amenaza que fue durante su primera etapa con Minnesota, cuando se convirtió en uno de los jugadores más populares en la historia del equipo.


Sin embargo, su breve estancia con el equipo al que llegó como el "hijo pródigo" que esperaron con los brazos abiertos, ha vuelto a ser también el motivo que encendiese el rencor y abriese una nueva crisis dentro de la organización de los Vikings, que el pasado enero estuvieron a sólo un una jugada del Super Bowl.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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