RAYO**El narcotraficante colombiano Pablo Rayo Montaño, uno de los más buscados por la DEA, dejó en Panamá un cúmulo de propiedades que ahora están en manos del Ministerio Público, que ya aceptó, no tiene recursos para mantenerlas en buen estado, según manda la ley. Eso significa que es posible que esos bienes terminen hechos ruinas, y al final se rematen por una bicoca.
REFORMAS**Va siendo hora que diseñemos cambios en torno al tema de la incautación y remate de bienes, por lo menos aquellos provenientes del narcotráfico. No puede ser que un Estado moderno no tenga los mecanismos para salir de forma expedita de estas propiedades, convertirlas en dinero líquido, el que se puede devolver en caso que el acusado resulte inocente en un juicio justo.
LENTITUD**El atortugado proceso judicial en Panamá provoca pérdidas en todo sentido. Pierde el país, que tiene atestadas las prisiones con gente que no enfrenta juicio; pierden los acusados, porque sus propiedades se convierten en basura; pierden los programas contra las drogas, que no puede utilizar esos bienes como fuente económica para fortalecer sus estrategias. Y pierde la justicia, pues no se logra el objetivo de dar a cada cual lo que merece.