Tres jefes policiales de Argentina fueron relevados hoy de sus cargos por la demora en el hallazgo de los miembros de la familia Pomar, encontrados muertos el martes a las afueras de Buenos Aires luego de permanecer desaparecidos durante 24 días, informaron fuentes oficiales.
El ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, pidió la renuncia de tres jefes de la policía de la provincia que estuvieron a cargo de operativos de búsqueda del matrimonio y las dos niñas, cuyos cuerpos fueron hallados ayer alrededor de su automóvil destrozado y oculto en un cerrado monte a la vera de una ruta por la que viajaban.
Stornelli también ordenó a los superintendentes de la policía bonaerense, la mayor fuerza de seguridad del país, que pongan su renuncia a disposición y que se realice "una intensa investigación tendente a averiguar que ha sucedido", según dijo el subsecretario de Investigación Criminal, Paul Starc, en una rueda de prensa.
El pedido de renuncia recayó en los efectivos Roberto Gabín, Julio Golpe y Carlos Marano.
Los restos de Fernando Pomar, de 40 años, fueron hallados dentro del automóvil, mientras que esparcidos a unos metros se encontraron los de su esposa, Gabriela Viagrán, de 36, y de las dos hijas de ambos, de 3 y 6 años, indicaron las fuentes.
El automóvil estaba volcado y destrozado entre arbustos y matorrales a unos veinte metros de una curva de la carretera 31, que conduce a la ciudad de Pergamino, 220 kilómetros al oeste de Buenos Aires, hacia donde la familia había partido el 14 de noviembre pasado para visitar a sus parientes.
Los restos del matrimonio y sus hijas fueron hallados en una zona que ya había sido patrullada con helicópteros y vehículos de la policía de la provincia de Buenos Aires en las últimas semanas.
La desaparición de la familia Pomar mantenía en vilo a la opinión pública en medio de múltiples conjeturas a falta de pistas sobre su paradero.
El superintendente de Investigaciones de la Policía Bonaerense, Antonio Torreira, insistió hoy en que se trató de un accidente, pero aclaró que no fue un hecho "común", sino "muy diferente", y remarcó que la demora en el hallazgo de los cuerpos fue porque "no hubo testigos presenciales".