Los líderes del Partido Republicano intensificaron hoy sus esfuerzos para impedir que el Senado estadounidense apruebe antes de la Navidad la reforma del sistema de salud promovida por el presidente, el demócrata Barack Obama.
"Esta enorme legislación que busca reestructurar una sexta parte de la economía se prepara a puerta cerrada sin contribución de nadie", criticó el líder de la minoría republicana en la cámara alta Mitch McConnell en una conferencia de prensa.
Una versión del proyecto de reforma ya fue aprobado por la Cámara de Representantes y, si la del Senado recibe una mayoría favorable, ambas tendrán que ser armonizadas antes de que la ley sea promulgada por el presidente.
En el encuentro con los periodistas, en el que también participó el ex candidato presidencial John McCain, el líder republicano denunció que la intención de los demócratas es "hacer que, no sólo (la reforma) se la trague el Senado, sino también el pueblo de EE.UU. antes de la Navidad".
"Están virtualmente despreciando a los estadounidenses, quienes nos piden a gritos que no aprobemos este proyecto", añadió.
La iniciativa, un pilar de la política interna de Obama, tiene como objetivo extender la cobertura del seguro médico a millones de estadounidenses que no lo tienen, prohibir que las compañías nieguen seguros por condiciones médicas preexistentes y reducir el permanente aumento del costo de la salud.
McConnell y McCain hablaron con los periodistas mientras los senadores demócratas continuaban sus esfuerzos por conseguir los 60 votos que necesitan para neutralizar cualquier maniobra dilatoria de los republicanos y reducir el tiempo de debate.
"Estamos avanzando en ese sentido", dijo el legislador demócrata Bel Nelson, quien ha pedido que el proyecto incluya normas estrictas para el aborto, excepto en casos de violación, incesto o cuando la salud de la madre esté en peligro.
McCain aludió a los pronósticos de tormenta invernal durante el fin de semana en Washington.
"Mañana habrá una tormenta y vamos a venir en vehículos todo terreno y todo estará paralizado en la capital de la nación como ocurre siempre cuando hay una nevada", dijo.
Pero "el hecho es que hay una tormenta de fuego en Estados Unidos. Esa tormenta dice: 'Paren esto, paren esto'", señaló.
Fuentes legislativas dijeron que los senadores proyectan iniciar mañana el debate de la reforma y continuar el domingo si es necesario.
Algunos legisladores republicanos han amenazado, como medida de presión, con pedir que todo el texto del proyecto sea leído en voz alta en el Congreso, un proceso que tardaría alrededor de ocho horas.
McCain indicó que el proyecto de ley fue una promesa de cambio formulada por Obama durante su campaña electoral.
Pero "este no es un cambio en el que se pueda creer. Es un cambio asombroso. Todos sabemos que en las campañas políticas se hacen promesas", dijo.