El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, pidió hoy "oficialmente" perdón a la familia del líder sindical Heliodoro Portugal, desaparecido y muerto por los militares panameños en 1970, en cumplimiento de una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH).
Martinelli, acompañado por todo su Consejo de Ministros, presidió un acto de desagravio en la Presidencia panameña al que asistieron la esposa y los dos hijos de Portugal, con lo que acató lo ordenado por la CorteIDH en su sentencia de 2008 sobre este caso.
En su discurso, el gobernante pidió expresamente "perdón a los familiares de las víctimas de la dictadura (1968-1989) por todo su dolor y sufrimiento", al tiempo que anunció que ya tiene listo el proyecto de ley que tipificará en la legislación panameña los delitos de desaparición forzada y tortura.
"Asumimos el compromiso de que esto no vuelva a suceder", dijo el jefe de Estado, y expresó su interés en que se esclarezcan todos los casos que la Comisión de la Verdad estableció como desapariciones, ejecuciones extrajudiciales y torturas cometidas durante la dictadura encabezada por el general Omar Torrijos y por Manuel Antonio Noriega tras la muerte del primero, en 1981.
También especificó que se tomarán acciones para la recuperación de la memoria histórica y de la dignidad de las víctimas de los militares panameños que violaron los derechos humanos.
"Antes de pasar la página de la historia tenemos que recordar y hacerle justicia a todos los que de una forma u otra desaparecieron producto de esta dictadura militar", afirmó, y enfatizó: "Queremos saber la verdad".
Martinelli criticó al anterior Gobierno del presidente Martín Torrijos, hijo del general Torrijos, porque el acto que presidió en febrero de 2009 de reconocimiento de su responsabilidad por la desaparición de Portugal no cumplió con lo ordenado por la sentencia de la CorteIDH.
"Nuestro Gobierno no teme asumir la responsabilidad como representante del Estado por la desaparición forzada de Heliodoro Portugal y de todas las otras víctimas del régimen militar, y es por eso que en nombre del Estado les pido perdón a ustedes y a todas las víctimas de la dictadura y asumimos el compromiso de buscar y hacer justicia", expresó el presidente.
Reconoció que efectivos de la ya extinta Guardia Nacional detuvieron en 1970 a Portugal en un café de la capital sin siquiera mostrarle una orden de detención, y las autoridades demoraron la investigación denegándole el acceso a la justicia a sus familiares.
Además, detalló que la falta de acción de las autoridades afectó la salud de la esposa y los dos hijos del dirigente popular, y tras condenar enérgicamente las prácticas antidemocráticas de los militares se puso "a la orden para llevar consuelo y solidaridad a los que aún sufren por estos atropellos y violaciones".
"Los panameños no debemos olvidar nunca la deuda de gratitud que tenemos con los panameños que ofrendaron su vida para darnos la libertad que hoy disfrutamos y que todos debemos cuidar", apuntó.
Asimismo, condenó la "conducta omisa de todos los gobiernos" posteriores a la invasión militar estadounidense que el 20 de diciembre de 1989 derrocó a la dictadura del ex general Manuel Antonio Noriega, por no hacer justicia a las víctimas.
Patria Portugal, hija del sindicalista muerto, expresó su reconocimiento al acto del Gobierno y dijo que su padre "no se merecía menos que esto, que se le pida perdón por su asesinato cruel y vil".
"Esto es el verdadero inicio de justicia de mi padre y de todas las víctimas de los crímenes de la dictadura", afirmó Portugal, que además pidió al presidente "investigar a profundidad todos los casos, no por venganza, sino porque la historia tiene que recoger lo que verdaderamente ocurrió".
Patria Portugal dijo que se pondrá en contacto mañana con la CorteIDH para expresarle si su familia se da por satisfecha con el acto de reconocimiento de responsabilidad y perdón del Gobierno.
Detalló que la Corte no cerrará el expediente hasta que el Estado cumpla en su totalidad con la sentencia, de la que está pendiente la reparación civil y el juicio y castigo de los responsables de la muerte de su padre.
El pasado lunes el vicepresidente y canciller panameño, Juan Carlos Varela, protagonizó un acto para designar a una calle de la ciudad de Panamá con el nombre del opositor muerto.