Los profesionales millonarios de la NBA, entre los que destacan el ex entrenador y presidente de los Heat de Miami, Pat Riley, y su jugador estrella, Dwyane Wade, eligieron las festividades de Navidad para mostrar su cara más humanitaria con aportaciones benéficas de ayuda a los necesitados.
Primero fue Wade, quien al enterarse de que a una familia se le había quemado la casa con todas sus posesiones dentro, decidió comprarles una nueva, con muebles para que pudiesen comenzar de nuevo su vida.
La fundación del jugador de los Heat, "Wade's World", será la que se encargue de hacer los pagos de la casa hasta que la familia pueda hacer frente a los mismos.
"Es la única manera de enseñar a los niños que lo importante en esta vida no es lo que recibes sino lo que tú realmente puedes dar y ofrecer a los demás", destacó Wade, que también protagonizó varios actos de caridad entre los niños más necesitados del área de Miami, como una donación personal de 10.000 dólares.
Por su parte, Riley fue el responsable de organizar una celebración especial con seis familias de militares que han regresado del frente de guerra de Irak y Afganistán para darles la ayuda que necesitan y a la vez anunciar la creación de un centro especializado y de integración.
Riley, que hizo una donación personal de 10.000 dólares para ayudar a la celebración de estas familias necesitadas, dijo que sus acciones no iban a solucionar los graves problemas que afectan a los veteranos que regresan del frente de guerra, pero sí mostraba un mínimo de reconocimiento del gran sacrificio que están haciendo por todo el país.
"De verdad, esto que hacemos en algo menor en comparación con lo que se merecen", destacó Riley. "Hay personas muy valiosas, familias que están pasando por momentos difíciles por diferentes razones".
Las familias que recibieron ayuda por parte de los Heat son seleccionadas a través del Sistema de Asistencia Médica de Veteranos del área de Miami y Comando Sur de Estados Unidos.
Desde que Riley y los Heat se han comprometido con la obra benéfica, más de 200 soldados y sus familiares ya han recibido ayuda y han sido reconocidos a su regreso de los frentes de guerra de Irak y Afganistán.
Sin embargo, el gran plan y sueño de Riley es construir un centro especializado de ayuda a las familias de los militares que regresan del frente para que puedan estar unidos mientras que reorganizan sus vidas y puedan volver a la normalidad.
La primera fase del proyecto podría costar seis millones de dólares, pero Riley dijo que ése era su objetivo y estaba convencido de que iban a conseguirlo con la ayuda de todos.