La presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, informó hoy de que ha designado a tres nuevos ministros, entre los que destaca el ex titular de Hacienda, Antonio Palocci, quien asumirá la influyente cartera de la Presidencia.
Rousseff también anunció por medio de una nota oficial que ha escogido para el Ministerio de Justicia al abogado José Eduardo Cardozo, de 48 años, y para la cartera de la Secretaría de la Presidencia a Gilberto Carvalho, filósofo de 59 años y jefe de gabinete del actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.
Palocci, médico de 50 años, fue ministro de Hacienda durante los primeros cuatro años de gestión de Lula y era considerado el garante de la economía, hasta que en marzo de 2006 se vio forzado a dimitir al ser implicado en un asunto de corrupción, por el que luego fue juzgado y declarado inocente.
Ahora volverá al Gobierno como titular de la estratégica cartera de la Presidencia, que la propia Rousseff ocupó entre 2005 y marzo pasado, cuando renunció para ser candidata del Partido de los Trabajadores (PT).
Esa cartera es considerada la más influyente del Gobierno, ejerce un papel de coordinación general de todo gabinete y desde ese cargo se controlan todos los grandes planes nacionales.
Los tres futuros ministros anunciados hoy pertenecen al PT, al igual Rousseff y los próximos titulares de Hacienda, cargo en el continuará Guido Mantega, y de Planificación, Miriam Belchior, que fueron confirmados el pasado 27 de noviembre.
Ese mismo día, Rousseff informó que escogió al economista Alexandre Tombini para la presidencia del Banco Central, pero su nombre aún deberá ser confirmado por el Congreso.
Rousseff proseguirá en los próximos días las discusiones para la conformación del gabinete que le acompañará a partir del próximo 1 de enero, con representantes de todos los partidos de la coalición que la llevó a ganar las elecciones del pasado octubre.
Junto con el PT, la formación más influyente en la coalición es el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), al que pertenece el vicepresidente electo, Michel Temer, que ha declarado que esa formación aspira a estar representada en por lo menos cinco de los 36 ministerios que conforman el Gobierno.
El resto de las formaciones de la coalición que respaldará a la presidenta electa son los partidos Comunista do Brasil (PCdoB), Democrático Laborista (PDT), Republicano Brasileño (PRB), de la República (PR), Social Cristiano (PSC), Socialista Brasileño (PSB), Laborista Cristiano (PTC) y Laborista Nacional (PTN).
Palocci, de garante de la economía de Lula a "hombre fuerte" de Rousseff
Antonio Palocci, titular de Hacienda en los primeros cuatro años de Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y obligado a dimitir por alegada corrupción, regresará al poder como ministro de la Presidencia de la mandataria electa brasileña, Dilma Rousseff.
El nombramiento de Palocci, uno de los principales coordinadores de la campaña que llevó a Rousseff a ganar las elecciones del pasado octubre, fue anunciado hoy por la propia presidenta electa y supone casi una redención para quien llegó a ser uno de los hombres más poderosos durante los primeros cuatro años de la gestión de Lula.
El cargo de ministro de la Presidencia, que la propia Rousseff ocupó hasta marzo pasado, cuando renunció para ser candidata, está considerado el más influyente del Gobierno, supone una especie de gran coordinación del gabinete y se dice que desde allí se controlan todos los resortes del poder.
Palocci fue ministro de Hacienda entre el 1 de enero de 2003 y el 27 de marzo de 2006, cuando dimitió acosado por un escándalo de corrupción con tintes sexuales por el cual llegó a ser procesado y acabó siendo declarado inocente.
Este médico, que entró a la política por el trostkismo y suavizó con los años sus posiciones hasta abrazar con fuerza la ortodoxia liberal que impuso Lula en el Gobierno, se hizo cargo de la economía en un momento en que tambaleaba tras la crisis de 2002.
Con una política de ajustes fiscales y reducción al mínimo del gasto público, combinada con unos altísimos intereses, Palocci supo mantener la inflación bajo control y, sobre todo, dotar a la economía de la estabilidad que se ha mantenido desde 2002.
Durante su gestión, Brasil saldó todas sus deudas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y con el Club de París y, como reiteró Lula decenas de veces, pasó a ser "el dueño de sus narices".
Sin embargo, su fama de administrador responsable, elogiada por los organismos multinacionales, se desdibujó cuando fue acusado de haber recibido comisiones de empresas recolectoras de basura cuando era alcalde de Ribeirao Preto.
Su imagen finalmente acabó destrozada cuando el vigilante de una mansión alquilada por sus ex compañeros de Ribeirao Preto dijo que Palocci frecuentaba fiestas que allí se organizaban, con prostitutas y empresarios que fraguaban turbios negocios con el Gobierno.
La situación de Palocci se complicó más cuando se supo que la Caixa Económica Federal entregó a una revista unos extractos bancarios del casero, en los que aparecían depósitos por unos 40.000 reales (casi 20.000 dólares) en los últimos dos meses.
Esa revelación fue interpretada en el oficialismo como prueba de que el casero fue "comprado" por la oposición para acusar a Palocci, pero luego se demostró que el vigilante había recibido el dinero de su padrastro.
La oposición sostuvo a viento y marea que la Caixa Económica, que depende de Hacienda, había actuado por órdenes de Palocci, lo que forzó su renuncia y el juicio en el que finalmente pudo demostrar su inocencia hace un par de años.
Con su imagen recuperada, Palocci fue escogido por el propio Lula para ser uno de los coordinadores de la campaña de Rousseff, tanto por su capacidad de negociación política como por el buen tránsito que mantiene en el mercado financiero desde que era el responsable de Hacienda.