Rubalcaba, el nuevo líder socialista español, llama a la unidad y al trabajo inmediato
Sevilla (España)
El nuevo líder de los socialistas españoles, Alfredo Pérez Rubalcaba, llamó hoy a la unidad de su partido y prometió dar una respuesta a los millones de personas que esperaban una señal de esta formación tras la derrota electoral de noviembre pasado.
"Este ya es el momento de la unidad, soy el secretario general de todos los socialistas, absolutamente de todos", afirmó el que fuera vicepresidente del Gobierno y cuatro veces ministro, en la breve alocución que ofreció tras conocerse su victoria en las elecciones internas y en la que subrayó la fortaleza de su partido.
Rubalcaba se impuso en esas "primarias" a su única contrincante, la exministra de Defensa socialista Carme Chacón, por sólo 22 votos.
Votaron 955 de los 956 delegados socialistas con derecho a sufragio en esta elección del secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el 38 Congreso Federal de la formación política.
De ellos, 487 respaldaron la candidatura de Rubalcaba, 465 a Chacón, dos votaron en blanco y uno se abstuvo.
Una vez conocidos estos resultados, el plenario del Congreso socialista acogió con un prolongado aplauso y con voces coreando su nombre a su nuevo secretario general, quien se fundió en un abrazo con una Chacón visiblemente emocionada.
"Gracias Carme, por tu trabajo de estas semanas", porque "tú has contribuido también para que ésta sea una buena tarde para los socialistas", afirmó ufano el nuevo secretario general del PSOE.
Rubalcaba entró en el plenario junto a varios de sus colaboradores más cercanos y seguido del hasta ahora secretario general socialista y expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
En su breve discurso ya como vencedor, Pérez Rubalcaba tuvo palabras de recuerdo para Zapatero y para quienes fueron también secretarios generales del PSOE: el también exjefe del Gobierno Felipe González y el ahora comisario europeo Joaquín Almunia.
Pero Rubalcaba quiso dedicar una atención especial a los millones de españoles que dejaron de votar al PSOE en las elecciones de noviembre pasado, cuando los socialistas sufrieron la derrota electoral más severa desde el comienzo de la democracia, en unos comicios en los que se impuso el conservador Partido Popular, actualmente en el poder.
También prometió una respuesta a los desempleados, a los jóvenes "que temen por su futuro" y a las familias a las que, señaló, el PP les ha dicho "que se había acabado la fiesta", en referencia a los duros ajustes económicos que está llevando a cabo el partido conservador desde que asumió el poder en diciembre pasado.
En este sentido, Rubalcaba afirmó que "lo más difícil empieza ahora", con el debate de las enmiendas presentadas por muchos militantes socialistas que "han dado lo mejor de sí mismos peleando con uñas y dientes" sus alegaciones.
Se dirigió además al presidente andaluz, José Antonio Griñán, y al dirigente socialista asturiano Javier Fernández para hacer hincapié en que no se había olvidado de la cita electoral que esas dos regiones españolas tienen el próximo 25 de marzo y para garantizarles que trabajará por la victoria socialista.
Andalucía será el principal campo de batalla en el que el PSOE dirigido por Rubalcaba se enfrentará al Partido Popular, que amenaza, según todas las encuestas, con quitarle un feudo que aquel gobierna desde hace tres décadas.
"Lo que toca, compañeros, es trabajar, trabajar y después trabajar", dijo Rubalcaba, quien se calificó a sí mismo de "estajanovista".
Está previsto que mañana concluya este 38 Congreso Federal del PSOE con la discusión de enmiendas y la renovación de la cúpula de la formación.
Rubalcaba, un veterano de la política al frente de los socialistas españoles
Alfredo Pérez Rubalcaba es desde hoy el nuevo líder de los socialistas españoles, que han dado un espaldarazo a un veterano político cuya carrera había quedado ensombrecida por la estrepitosa derrota de noviembre pasado, cuando competía por la Presidencia del Gobierno. Si hace dos meses y medio encabezó una candidatura con la que los socialistas tocaron suelo electoral derrotados por el conservador Partido Popular (PP), hoy salió triunfante su apuesta de futuro pese a que la acusación principal de sus detractores y, sin embargo, compañeros de partido, era que representaba al pasado. Pero hoy se impuso con 22 votos de diferencia a su única rival, Carme Chacón, que, con sus 41 años, pretendía encarnar un futuro joven que, finalmente, no convenció a algo más de la mitad del millar de delegados del 38 Congreso Federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Rubalcaba, que fue ministro del Interior y vicepresidente del último gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, había aceptado ser candidato a jefe de Gobierno en las elecciones de noviembre, pese a que poco antes se había planteado la retirada de la política. En realidad, tanto sus compañeros como sus contrincantes reconocen que Rubalcaba se sacrificó entonces por su partido aún sabiendo que la difícil situación económica española, con cifras tan dramáticas como los entonces casi cinco millones de desempleados, hacían muy difícil a los socialistas remontar los sondeos. Este cántabro que va camino de los 61 años, velocista de éxito en su juventud, cuando estuvo a punto de romper el récord de los 100 metros lisos hasta que se lo impidió una lesión, ha dado sobradas muestras de supervivencia. Rubalcaba está acostumbrado a no rendirse ante las dificultades y por eso aceptó el reto de luchar frente a los pronósticos que en los comicios de noviembre vaticinaban al PSOE unos resultados peores que los 125 escaños del candidato socialista Joaquín Almunia en el año 2000. La realidad fue peor y el PSOE no obtuvo el 20-N ni siquiera los 118 escaños que logró Felipe González en 1977, en las primeras elecciones de la democracia. Los suyos destacan la lealtad como uno de los rasgos del carácter de Rubalcaba, entre los que sitúan igualmente la tenacidad, la oratoria y la gran capacidad de negociación, que reconocen incluso sus adversarios. En sus primeras palabras públicas tras su victoria hoy sobre la exministra de Defensa socialista, Rubalcaba se definió también como un trabajador "estajanovista" y llamó a los suyos "a trabajar, a trabajar y a trabajar". Con 37 años de militancia en el PSOE, ocupó dos ministerios con Felipe González, fue el interlocutor socialista con el Gobierno del "popular" José María Aznar durante la tregua de ETA de 1998 y encabezó la delegación que firmó con el PP el Pacto Antiterrorista. Con Rodríguez Zapatero en el poder ejerció de portavoz en el Congreso de los Diputados durante dos años y en 2006, en plena tregua de ETA, recaló en el Ministerio del Interior, una etapa de la que guarda algunos de los recuerdos más dolorosos de su carrera, pero también muchas satisfacciones, la principal el anuncio de la banda terrorista del cese definitivo de su actividad armada. Durante su juventud, Rubalcaba coqueteó con el comunismo e incluso con el anarquismo, pero terminó afiliándose al PSOE en 1974, porque, tal y como argumentó, el "socialismo equivale a libertad". Hijo de un piloto de Iberia, aunque paradójicamente tiene miedo a volar, se doctoró en Ciencias Químicas con premio extraordinario por la Universidad Complutense de Madrid, de la que es profesor titular; ha dado clases además en las universidades de Constanza (Alemania) y Montpellier (Francia). Por eso, a diferencia de otros compañeros de profesión política, domina el inglés y el francés, y se maneja con soltura en alemán. Se dice de él que es muy amigo de sus amigos, y de la muerte de uno de ellos (Enrique Ruano, fallecido tras ser detenido por la brigada político-social del régimen franquista) asegura que se disparó su inclinación por la política. Buen negociador, será en breve cuando el actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le recibirá y trascenderá si hay posibilidad de acuerdos entre dos dirigentes que, en polos políticos opuestos, comparten, además de barba, su gusto por los puros o su aversión al avión.