Ryan volvió al montículo como símbolo y los Yanquis a ganar como campeones


Nada cambia en el duelo entre los Vigilantes de Texas y los Yanquis de Nueva York, aunque el primer lanzamiento simbólico del inicio de la serie de Campeonato de la Liga Americana lo hiciese el legendario Nolan Ryan.


Ryan, lanzador histórico, miembro del Salón de la Fama y nuevo dueño de los Vigilantes, volvió a subir al montículo para mostrarle a los jóvenes valores de su equipo que llegan por primera vez a la serie de campeonato de la Americana el espíritu ganador.


El "Expreso de Alvin", como se le conocía a Ryan por la velocidad de su recta, tuvo el honor de lanzar el viernes la primera pelota al plato en el partido histórico para los Vigilantes.

 

El rey de los ponches y de los juegos sin hit en la historia de las Grandes Ligas no se iba a conformar con un suave lanzamiento ceremonial.


Con una camiseta roja de golf y pantalones café claro, hizo ese familiar movimiento con la pierna y disparó el viejo Expreso Ryan.


Su envío llegó bajo y habría quedado adentro para un bateador zurdo. En cuanto a la velocidad, hubiera sido bueno haber tenido cerca un radar que la midiera.

 

Ryan se retiró de la lomita con una sonrisa, tal vez sintiéndose animado por estar de vuelta en el montículo frente a un estadio lleno en un partido tan importante para su equipo y para él mismo en la nueva etapa de su vida profesional.


Los fanáticos de los Vigilantes lo recibieron con la ovación más fuerte de la noche, y ésta llegó después de que cada integrante del equipo fue presentado al público, incluyendo al abridor estelar, el zurdo Cliff Lee.


La historia luego ya no fue tan feliz para los Vigilantes y sus seguidores que vieron como los Yanquis después de ir perdiendo por 5-0 al inicio de la séptima entrada, al final se llevaron el triunfo por 5-6 para ponerse con la ventaja de 1-0 en la serie al mejor de siete.

 

Los Yanquis se convirtieron en el primer equipo en ganar un partido de la fase final tras haber ido perdiendo por al menos cuatro carreras en la octava entrada desde los Astros del 2005.


El equipo de Houston iba perdiendo 6-1 frente a los Bravos de Atlanta en el octavo capítulo del cuarto partido en la serie de división de la Liga Nacional y siguió adelante para ganar 7-6 en 18 entradas.


Esta vez, los Yanquis no necesitaron esforzarse tanto, simplemente sentenciaron en el octavo episodio con un racimo de cinco carreras, que confirmaron el porque de los millones que han invertido en tener una artillería intratable y demoledora.

 


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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