Los sandinistas en el Parlamento de Nicaragua fracasaron hoy por segunda ocasión en menos de una semana en su intento de reanudar las labores legislativas, que se mantienen paralizadas tras las cuestionadas elecciones municipales del 9 de noviembre pasado.
Los sandinistas, que tenían previsto discutir leyes de carácter económico que exige el Fondo Monetario Internacional (FMI) a este país, reunieron a 41 de los 92 diputados que integran la Asamblea Legislativa, seis menos de lo requerido para abrir la sesión.
Al hemiciclo llegaron los 38 diputados sandinistas y los independientes Juan Ramón Jiménez, Mario Valle y Guillermo Osorno.
El bloque opositor, integrado por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Bancada Democrática Nicaragüense y el Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y que suman 44 diputados, que desconocían esa convocatoria por considerarla "ilegal", estuvo afuera del lugar y no se registró, quedando como ausente.
Tampoco se registraron los seis diputados de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), supuestos aliados de los sandinistas, quienes exigieron el consenso de una "agenda común" para asistir al pleno.
Tras el intento del 9 de diciembre pasado, la oposición se resistió hoy por segunda vez a celebrar la sesión plenaria por considerarla ilegal bajo el argumento de que fue citada unilateralmente por el titular del órgano legislativo, el sandinista René Núñez, y ante la negativa del oficialismo de dar trámite a un proyecto de ley para declarar nula las elecciones municipales.
Los sandinistas y los opositores continúan acusándose mutuamente de ser los responsables de la parálisis en la Asamblea Legislativa, que hoy llegó a 45 días sin funcionar, y de no aprobar millonarios préstamos y leyes de carácter económico a favor del país.
Núñez dijo que entre las leyes que tenían previsto discutir se encuentran una reforma al presupuesto nacional para 2008 que reasigne partidas a otros gastos, la aprobación del presupuesto de 2009 y seis préstamos millonarios.
También, la elección de los miembros de los consejos directivos del Banco Central de Nicaragua y el Banco de Fomento para la Producción, y una reforma a la ley de identificación ciudadana.
Parte de esas leyes son las que el FMI exige al Gobierno de Daniel Ortega para desembolsar 25 millones de dólares a Nicaragua.
Núñez acusó al bloque opositor de "actuar de forma totalmente irresponsable" y estar causando "un enorme perjuicio a Nicaragua" al no querer celebrar plenaria por "una actitud politiquera".
Denunció a la oposición de tener "una actitud deliberada de boicot permanente al trabajo de la Asamblea Nacional" desde el regreso del receso parlamentario, en agosto pasado.
También reafirmó que los sandinistas no darán trámite al proyecto de ley para declarar nula las elecciones municipales, alegando que no es competencia de ese poder del Estado pronunciarse en asuntos electorales.
Los liberales opositores insisten en que se debe dar trámite a la ley que declararía nulos los comicios municipales y convocarlos conforme a la ley.
El oficialismo considera como un hecho consumado el resultado de los comicios avalado por el Consejo Supremo Electoral (CSE), que da a los sandinistas un triunfo en 105 de las 146 alcaldías disputadas, incluida Managua, y que los liberales rechazan y desconocen con el argumento de que supuestamente se cometió fraude.
Según los datos oficiales, la alianza electoral encabezada por el PLC ganó en 37 alcaldías y la ALN en cuatro.
Tras la fallida sesión, un piquete de seguidores sandinistas que llegó al hemiciclo invitado por el oficialismo discutió con un grupo de diputados liberales que se encontraban afuera, entre ellos los ex candidatos a la alcaldía de Managua, Eduardo Montealegre y Enrique Quiñónez.