El expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti considera que Chile y Venezuela son los dos extremos opuestos, bueno el primero y malo el segundo, en cuanto al aprovechamiento de la actual "bonanza" económica en América Latina.
En declaraciones a Efe hoy en Viena, Sanguinetti destacó la coyuntura favorable para Latinoamérica derivada del encarecimiento de las materias primas y el reto que supone sentar las bases para un futuro sostenible de la región.
Este asunto será abordado por el "Círculo de Montevideo" en la reunión que se abre jueves en el Hofburg, el Palacio Imperial de Viena, y que presidirá Sanguinetti.
Debatirán con él el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, el ex jefe de gobierno de España, Felipe González, o el presidente chileno, Ricardo Lagos.
"Nos encontramos con una bonanza de comercio internacional (para A.Latina), producto de los (altos) precios de materias primas y alimentos. En consecuencia, hay un crecimiento generalizado. La crisis de 2008 nos afectó muy levemente", apuntó Sanguinetti.
Pero alertó de que los latinoamericanos deben abordar "el desafío de generar condiciones de desarrollo más sustentables", ya que "cuesta creer que el futuro pueda basarse en las materias primas".
Otro tema, explicó, "es si hoy mismo estamos aprovechando adecuadamente los términos de esta bonanza. Y aquí hay suertes variadas".
"Diría que en una punta está Chile, que por ejemplo creó un fondo de estabilización del precio del cobre, reservando una parte de los buenos precios para otros momentos, y en la otra punta está desgraciadamente Venezuela, que no ha invertido adecuadamente y que no genera las condiciones para una mejor inversión", añadió.
Entre ambos extremos se encuentran el resto de los países latinoamericanos, que, a juicio del expresidente uruguayo, tienen "dos grandes necesidades de inversión: en infraestructuras y en educación".
En infraestructuras, dijo, "hay un claro déficit de inversión en energía y en telecomunicaciones", y en educación, una situación general "de mucho atraso" frente a países como Corea del Sur, China o Finlandia.
Sanguinetti participó en la apertura del Foro de Energía de Viena, una conferencia centrada en la lucha contra la pobreza energética y convocada por la Organización de la ONU para el Desarrollo Industrial (ONUDI).
En coincidencia con el foro, la ONUDI ha invitado al Círculo de Montevideo a celebrar su sesión.
La fundación fue creada a iniciativa de Sanguinetti "en un momento de una gran incertidumbre, tras la caída del muro".
"Quedó claro que había caído el sistema de pensamiento socialista, se pensó que entrábamos en una era de democracia y economía de mercado estable y pacífica, y al poco de andar se vio que no era así", recordó.
"Antes le pedíamos todo al Estado, después le pedíamos todo al mercado, y lo que tratamos de desarrollar fue un pensamiento que tuviera la visión de que exclusivamente ni uno ni otro daría la respuesta", añadió.
Para Sanguinetti, la función reguladora del Estado "es imprescindible".
"También creo -añadió- que en nuestra región hoy hay un consenso mayor a este respecto y que más allá que la caída de las ideologías, lo que ha habido es una caída de los dogmatismos".
"El futuro no es el que imaginaron ni los románticos, ni los nacionalistas, ni los fascistas, ni los marxistas, ni aún los liberales", resaltó.
"En consecuencia -subrayó Sanguinetti-, como decía Albert Camus, el mejor modo de trabajar para el futuro es darlo todo al presente. Especialmente en materias como las que señalé, las infraestructura, la educación... allí el futuro es hoy".
Wanda Rudich