Once personas son asesinadas cada día en el estado brasileño de Río de Janeiro, según cifras oficiales divulgadas hoy.
Un estudio del Instituto de Seguridad Pública (ISP), regional, desveló que en agosto 344 personas fueron víctimas de homicidios en primer grado en la zona, que es la tercera más poblada de Brasil con cerca de 15 millones de habitantes.
En comparación a agosto del año pasado, el número de asesinatos cayó un 20 por ciento y las autoridades consideraron que éste fue el "mejor" resultado para este mes desde que se comenzaron a elaborar estadísticas en 1991.
A estas, se pueden sumar también otras 20 muertes ocurridas en peleas o en intentos de robo, además del hallazgo de 35 cadáveres o restos humanos cuya causa no pudo ser establecida.
La policía carioca también fue responsable por la muerte de 30 sospechosos y sufrió la baja de un agente en acto de servicio, según el informe.
En lo que va de 2010, en la región, la tercera más poblada de Brasil, se han registrado 3.226 asesinatos, 138 muertes en robos y peleas, se han encontrado 404 cadáveres y la policía ha matado a 593 presuntos delincuentes y ha sufrido 12 bajas, según el recuento de las estadísticas oficiales.
En los últimos años, las autoridades han conseguido mejorar paulatinamente estas estadísticas macabras que ilustran la guerra urbana que afecta a los centenares de barrios marginales que están bajo el control de bandas armadas financiadas por el narcotráfico.
Desde 2008, el gobierno de Río comenzó a aplicar un plan que contempla la expulsión de los narcotraficantes de las favelas y la posterior inclusión de estas barriadas por medio de programas sociales, culturales y deportivos.
Hasta ahora, el gobierno regional ha instalado doce cuarteles en favelas antes controladas por las bandas armadas y tiene previsto inaugurar otras dos más en barrios de tugurios recién ocupados por las fuerzas del orden.
Según datos del organismo de Seguridad Pública regional, estos catorce cuarteles van a ofrecer protección a 44 favelas y a sus 240.000 vecinos.
El gobernador de Río, Sergio Cabral, se ha comprometido a expulsar a los narcotraficantes y extender este tipo de patrulla constante a las cerca de 600 favelas de la capital regional antes del Mundial de fútbol de 2014.
Esta promesa fue uno de los factores que contribuyó a su reelección como gobernador en los comicios celebrados el pasado día 3 de octubre.