Los trabajadores de varios sindicatos bolivianos volvieron a chocar hoy por segundo día consecutivo con la Policía en inmediaciones del Palacio de Gobierno de La Paz, adonde pretendían llegar para exigir al presidente Evo Morales un aumento salarial por encima del 10 % decretado por el mandatario.
Una marcha de mineros, fabriles, trabajadores de la salud, universitarios y maestros ocupó las calles del centro de La Paz e intentó llegar a la Plaza Murillo, donde está el Palacio, lanzando dinamita y piedras contra las barricadas formadas por los agentes.
A su paso, los manifestantes también atacaron con explosivos y pintura roja el edificio del ministerio de Trabajo y los camiones antidisturbios, aunque no provocaron daños de consideración.
Los policías reaccionaron con gases lacrimógenos que alcanzaron incluso escuelas con niños y además lanzaron chorros de agua para dispersar la protesta.
El máximo dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB), el minero Pedro Montes, declaró esta noche a los medios que las acciones "extremas" son la consecuencia de que el presidente Morales no ha aceptado la reunión que le solicitan hace un mes.
"Durante un mes hemos solicitado una reunión con el presidente para tratar todos los problemas de los trabajadores, pero desgraciadamente no nos han hecho caso y hemos llegado a estas movilizaciones", dijo Montes, al anunciar más protestas para mañana.
También en la noche, el ministro de Comunicación, Iván Canelas, acusó a los dirigentes de los sindicatos movilizados de generar "un proceso de violencia" en La Paz con el uso de dinamita.
Canelas también minimizó las movilizaciones al asegurar que los llamados de la COB al paro no tienen seguimiento, al tiempo que convocó a los sindicalistas otra vez al diálogo con los ministros, aunque los sindicatos solo quieren hablar con Morales con el argumento de que no confían en esos funcionarios.
En horas de la mañana, delegaciones de sindicatos se apostaron desde primera hora de la mañana en puntos estratégicos de La Paz y cerraron el paso a los vehículos, ocasionando caos en las calles.
Los trabajadores bolivianos consideran insuficiente el aumento del 10 % que Morales ha decretado solo para maestros, trabajadores en salud, militares y policías, mientras que el Gobierno asegura que el ajuste es mayor que la inflación oficial de 7,2 % de 2010.
Sin embargo, el Instituto Nacional de Estadística reveló esta semana que la inflación interanual llegó ya al 11,1 % y que en los tres primeros meses de 2011 sumó 3,9 %, casi el 4 % que el Gobierno planteó como meta para todo el año y dos tercios de la última previsión corregida del 6 %.